29 Agosto 2025, 8:01
Actualizado 29 Agosto 2025, 08:01

La escenografía de “Jason y las Furias” cobra vida gracias a la imaginación de Mónica Teijeiro. Su propuesta adapta el decorado al viaje interior que realiza Jasón, sin ignorar ni camuflar el teatro romano, sino integrándolo como parte esencial del montaje.

El elemento central es el Argos, el barco de Jasón. En el Hades, el navío aparece destrozado, y esa es la imagen que inspira el diseño de Teijeiro: un barco que al mismo tiempo se construye y se descompone en un naufragio.

"Deconstruir el barco para que fuera casi como un naufragio"

Mónica Teijeiro, diseñadora de la escenografía: “La idea era deconstruir el barco para que fuera casi como un naufragio… por eso las texturas que utilizamos son como quemadas, blanquecinas por el salitre, con velas sucias y estructuras que recuerdan al esqueleto roto de un barco.”

A partir de ese casco que se descompone la escenografía sugiere también otros espacios, apoyada en un prisma triangular que marca la popa y que permite modificar la configuración del barco a lo largo de la función.

Teijeiro: “Realmente lo que marca un poco el barco es este prisma triangular. La vela se mantiene, y en algún momento gira: vuelve a ser barco, pero con otras posiciones.”

“Hemos aprovechado las telas para proyecciones"

La vela principal se convierte así en un elemento clave de la dramaturgia visual, gracias a su versatilidad y a su uso como soporte para proyecciones. “Hemos aprovechado las telas para proyecciones. Todo el tema de los niños se trata con lo audiovisual.”

El mayor reto para la diseñadora ha sido conseguir que esta propuesta no desentonara con el imponente frente escénico romano, sino que formara parte de él: “No puedes ignorarlo ni puedes camuflarlo: tienes que integrarlo.”

El resultado: una escenografía que transforma el Teatro Romano de Mérida en un viaje por la memoria y las cicatrices de Jasón.