La hostelería continúa reclamando la falta de mano de obra, un problema estructural que se suma a otro desafío habitual del sector: el alto desgaste físico que soportan sus trabajadores. Precisamente para hacer frente a esta realidad, profesionales de la hostelería y la distribución han asistido este martes a un curso práctico de prevención de riesgos laborales, impartido por la Confederación de Empresarios, centrado en evitar las lesiones musculares, las más frecuentes en este ámbito.
La hostelería es uno de los sectores más dinámicos de la economía, pero también uno de los más exigentes desde el punto de vista físico. Largas jornadas, movimientos repetitivos y posturas forzadas provocan que los trabajadores estén expuestos a problemas de salud de forma continua. Ricardo González, trabajador del sector de la distribución, reconoce que “por más que estemos con guantes y todo, siempre hay riesgos” y relata cómo ese mismo día sufrió una lesión al manipular cargas pesadas. “Con la carretilla esa, porque llevamos muchas veces estos bidones de 50 litros”, explica.
Las dolencias musculares también afectan de forma directa a quienes trabajan de cara al público. María Estíbaliz Angulo, socia de la cafetería La Alburquerqueña, señala que “los lumbagos, que te notas cargada, porque estás siempre en el mismo puesto”, son habituales, por lo que intentan rotar tareas para reducir el impacto físico.
Ante este escenario, la jornada formativa ha puesto el foco en la prevención como herramienta clave para mejorar la salud laboral y la competitividad de las empresas. El presidente de CIEM, José Luis Iniesta, ha subrayado que “aquí trabajamos principalmente con dos objetivos: buscar la seguridad y salud de los trabajadores y que, a través de una buena prevención, las empresas sean muchísimo más competitivas”.
Según ha explicado Nuria Carbonero, técnico de prevención de Fremap, las lesiones más habituales en el sector están relacionadas con trastornos musculoesqueléticos. “Normalmente son lesiones en miembros superiores, hombros, codos y muñecas, debido a la carga de trabajo”, ha detallado. De ahí la importancia de aprender a manipular cargas correctamente y adoptar hábitos saludables desde el inicio de la jornada laboral.
Pequeños gestos diarios pueden marcar la diferencia. Ignacio Cortés, del Balneario El Raposo, apunta que “cuando son incidencias pequeñas, simplemente hay que estar encima de que se utilicen los EPIs que se les ha facilitado”. Un mensaje que resume el objetivo de estas acciones formativas: prevenir antes que curar, porque cuidarse, en la hostelería, también forma parte del trabajo.