La meteorología y, sobre todo, los bajos precios marcaron la pasada campaña del tomate en Extremadura. Un año en el que, para muchos agricultores, las cuentas no salieron… y que dibuja un horizonte preocupante para la próxima campaña.
Herminio Íñiguez, agricultor de tomate, reconoce que incluso quienes pudieron salvar el año miran al futuro con inquietud: “Nosotros, que fuimos capaces de sacar el año victorioso, por lo menos no perdimos, lo vemos con miedo; imaginaos los que han perdido. Las familias con 40/50 hectáreas o más, que les ha costado 4.000 € por hectárea el cultivo”.
Una preocupación compartida por otros productores, como Juan Fernando Gil: “No fue una campaña a pérdidas, pero sí fue una campaña muy justa. Intentaremos a ver si este año, entre precios, insumos, producciones y clima, que es súper importante, nos ajustamos y somos capaces de que la campaña sea mejor que el año pasado”.
El umbral de costes se dispara: el sector marca los 137 €/t
El año pasado, los precios se situaron en 107 €/t en industrias privadas y 115 €/t en cooperativas. De cara a la campaña de 2026, las organizaciones profesionales agrarias sitúan el umbral de costes en 137 €/t, y los agricultores en campo coinciden en que no se puede trabajar por debajo de esa cifra. De nuevo, Herminio Íñiguez lo resume así: “No puede estar por debajo de 135 € la tonelada, por lo menos 135/137 euros. Siempre se habla del coste del agricultor, pero es que también tenemos derecho a ganar algo, ¿no?”.
También Juan Fernando Gil apunta en la misma dirección: “Entre 130/140 €, como están las cosas hoy día, sería un precio justo”.
Las industrias ven difícil alcanzar los 137 €/t
A falta de cerrar contratos, el plazo finaliza el 31 de enero, las negociaciones avanzan, pero las industrias advierten que llegar al umbral marcado por las OPAs será complicado.
Así lo explica Domingo Fernández, presidente de Tomates del Guadiana: “Hasta ahora nadie ha dicho que va a subir del año pasado. ¿Que obligatoriamente tienen que subir? Pues subirán. 137 va a ser muy complicado; ojalá para los agricultores lo consigan, pero yo lo veo muy complicado porque el precio del concentrado no está en buen momento”.
Un sector sin alternativas claras
El futuro inmediato genera inquietud en un sector que, a pesar de las dificultades, no encuentra alternativas viables, pero que asegura que seguirá luchando para que la campaña sea sostenible y digna para los agricultores.