3 Noviembre 2020, 13:37
Actualizado 3 Noviembre 2020, 13:37

Según la planificación indicada por  la Junta de Extremadura, esta  primera semana de noviembre se pone en marcha el programa  PROA PLUS. Dará apoyo docente en su hogar al alumnado al que los médicos desaconsejen formalmente a asistir a los centros educativos por riesgo de contagio. 

Serán 80 docentes a media jornada con varias tareas. La fundamental, ser el cordón umbilical entre los alumnos y sus centros. Son estos y no las familias las que solicitan la inclusión de los alumnos en este programa  de refuerzo. El Director General de Innovación e Inclusión Educativa, Juan Pablo Venero se refiere a este programa como un nexo del menor con el aula. "No son docentes que sustituyen a su maestro/a, sino que le refuerza y le ayudan a seguir conectados con sus docentes de referencia y con sus compañeros y compañeras".


Algunas familias de menores en esa situación esperan que pueda compensar la formación  que reciben sus hijos, a la que tildan de escasa. Conoce bien esa necesidad de apoyo Sandra Cabello. Es madre de una niña de 7 años que ha tenido cáncer y que aún no va al colegio. "La mayor dificultad que se ha encontrado en todo esto ha sido con el sistema educativo, y no con el sanitario. Del sanitario puedo hablar maravillas, pero a nivel educativo es desolador la pérdida que hay en el camino".

"Del sistema sanitario puedo hablar maravillas, pero a nivel educativo es desolador la pérdida que hay en el camino"

Sandra cuenta que los estudiantes enfermos sólo reciben becas para contratar docentes de apoyo o 4 horas a la semana de clases en las aulas hospitalarias o en sus hogares .Todo con profesionales no siempre especializados en las materias que imparten y que se deja notar especialmente cuando el alumnado entra en Bachillerato. Añade Sandra Cabello: "La educación gratuita y de de calidad es un derecho, y veo que a nuestros niños ese derecho no se les respeta".

Esta madre cree que el programa PROAPLUS llega tarde para los pacientes de oncología y hematología en edad escolar, pero aun así celebra su puesta en marca. Lo cree positivo como complemento a la formación, por ejemplo de su hija, si es aceptada para participar. Sin olvidar, por supuesto, todo lo que alivia a las familias minimizar la exposición de sus hijos a posibles virus asistiendo al aula, aunque pierdan en parte el contacto con sus compañeros y amigos.

Por otro lado, Sandra confía en que a partir de los confinamientos escolares causados por la pandemia las herramientas de escuela online se consoliden: "Cuando un niño está agotado tras un tratamiento de quimioterapia no le apetece ir al aula hospitalaria. En esos casos, estas herramientas digitales pueden ser muy útiles. Lo que me extraña es que no se estuvieran utilizando antes", señala con la esperanza de que puedan equilibrar el agravio comparativo en el derecho a la educación de los menores que por motivos de salud no pueden recibir docencia presencial en las aulas.