22 Septiembre 2022, 10:44
Actualizado 22 Septiembre 2022, 10:45

Hoy ponemos el foco en el aumento de las denuncias por pinchazos a mujeres. Lo que se conoce como sumisión química. En la mayoría de los casos, el objetivo es para acabar agrediéndolas sexualmente. Pero ponemos el foco en esta ocasión en esos otros pinchazos en los que no se introduce droga. Esos que se hacen ‘de broma’ con el objetivo de asustar y generar pánico entre las jóvenes.

Hemos entrevistado en el espacio informativo 'Ahora Extremadura' a Rebeca González Davalillo, trabajadora en la oficina de Igualdad de la Mancomunidad del Valle del Ambroz. Reconoce que los conocidos como 'pinchazos a mujeres' son una forma más de agresión a las mujeres, "de hacernos sentir que hay un entorno, el masculino, que nos quiere hacer ver que no estamos en un espacio de libertad". Lamenta así que en los espacios de ocio, donde se va a disfrutar, también se manifiesta la desigualdad.

Falta de personal

Rebeca ha explicado que hay protocolos muy buenos en el Instituto de la Mujer cuando se produce cualquier agresión a mujeres. El problema es la falta de profesionales. "La estructura está vacía de personal", ha dicho. Ha puesto como ejemplo que en la provincia de Cáceres, cinco puntos de atención psicológica siguen sin profesionales. Son los de Coria, Jarandilla de la Vera, Hervás, Navalmoral de la Mata y Miajadas. "Hay un amplio territorio donde no hay profesionales. Estamos amarradas a la hora de actuar en el ámbito de prevención y de actuación".

Por último ha hecho la siguiente reflexión: "Lo que no puede pasar es que tras cualquier noticia de agresión nos quede el miedo. Cuando agreden a una mujer, nos agreden a todas. Hay que cambiar el enfoque y hay que mirar hacia ellos. Los hombres deben prevenir y no callarse ante los posibles agresores. Hay que señalarles a ellos y deben ser nombrados". 

 

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