11 Marzo 2022, 21:46
Actualizado 11 Marzo 2022, 21:49

Al principio sólo conocimos algunos datos. Había muerto una mujer de 59 años con coronavirus en el Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres. Había estado en la UCI. Datos a los que poco tiempo después le fuimos poniendo nombre e historia. Se llamaba Claudia y era de Arroyo de la Luz. Estaba en catequesis y trabajaba en la Casa de la Cultura. "Era una chica estupenda, todo el pueblo la quería mucho", recordaba una vecina en uno de los homenajes que se le hicieron.

"Dios te llevó con Él para salvar a tu pueblo Arroyano"

Sus vecinos la recordaban como salvadora. "Dios te llevó con Él para salvar a tu pueblo Arroyano", se podía leer en una pancarta en otra de esas jornadas en la que la han recordado. Fue la señal inequívoca de que había que tomarse en serio eso de lo que entonces sólo habíamos empezado a oír hablar. Ese día había diez casos confirmados en la región, sólo diez. Dos años después, con tres dosis de vacuna en el camino, nos acercamos a casi 242 mil contagios en Extremadura. Casi uno de cada cuatro extremeños ha sufrido la enfermedad, según las cifras oficiales. Tras esa primera muerte, han llegado otras 2.221.

Dos días después de ese 11 de marzo de 2020, Arroyo de la Luz fue el primer municipio de la región, y el segundo de España, en aislarse perimetralmente. Los cinco mil vecinos del pueblo fueron los primeros en probar en sus carnes lo que vendría después. Se buscaba así contener la infección de un COVID-19 todavía muy desconocido para todos. Una medida tomada antes de que el Gobierno central decretara el Estado de Alarma y confinase a toda la población. Esa primera muerte, en Arroyo de la Luz, fue el aviso de todo lo que estaba por venir.  
 

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