15 Abril 2026, 14:03
Actualizado 15 Abril 2026, 14:50

Representantes del comité de empresa, trabajadores de la Central Nuclear de Almaraz y de la recarga, junto a miembros de la plataforma ‘Sí a Almaraz, Sí al Futuro’, se han concentrado a las puertas de la instalación para reclamar su continuidad y exigir una decisión que garantice el futuro industrial, energético y social del entorno.

La movilización ha coincidido con un momento clave, el desarrollo de la 31ª recarga de combustible de la Unidad 1, un proceso que ha supuesto la incorporación de cerca de 1.200 trabajadores adicionales y la participación de unas 70 empresas, evidenciando el peso económico y laboral de la central.

Cedida

Desde la plataforma recuerdan que el futuro de Almaraz depende ahora de la decisión del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico sobre la ampliación de su actividad más allá de 2027, en un contexto internacional marcado por la necesidad de seguridad de suministro, estabilidad de precios y reducción de emisiones. Su presidente, Fernando Sánchez, ha advertido de las consecuencias “catastróficas” de un cierre y ha reclamado una decisión rápida que ponga fin a la incertidumbre de miles de familias.

Por su parte, Patricia Rubio, jefa de la Oficina Técnica de Operación y vocal de la plataforma, ha subrayado que la central se moderniza en cada recarga y está preparada para operar muchos más años, al igual que su gemela estadounidense, autorizada hasta los 80 años. Ha destacado además que las recargas de Almaraz son un referente en seguridad laboral, con ocho consecutivas sin accidentes, y ha defendido el papel del parque nuclear, que aporta el 20 % de la electricidad nacional y energía estable las 24 horas.

El presidente del comité de empresa, Borja Romero, ha puesto en valor el trabajo de los más de 2.100 profesionales implicados en la recarga y ha defendido la continuidad de una instalación que genera alrededor de 4.000 empleos directos e indirectos, cubre el 7 % de la demanda eléctrica nacional, abastece a cuatro millones de hogares y evita la emisión de seis millones de toneladas de CO₂ al año, siendo clave para el desarrollo económico y la cohesión territorial del Campo Arañuelo.