En la semana clave de las negociaciones sobre Groenlandia, Donald Trump continúa elevando la presión y vuelve a amenazar con que Estados Unidos “hará algo” con la isla, “quieran o no”. Unas palabras que se siguen con especial atención desde Groenlandia también por un extremeño.
“Nos pilló como una broma de mal gusto”
Se trata de José Trejo, aventurero pacense que pasa sus veranos en la gigantesca isla danesa desde 2011. Recuerda bien cómo, ya en el verano de 2019, Trump anunció por primera vez su intención de anexionarse el territorio. Entonces, asegura Trejo, la reacción fue muy distinta, “nos pilló como una broma de mal gusto”.

“Incredulidad, la incertidumbre y el temor”
Ahora, sin embargo, la amenaza es más explícita y las sensaciones entre la población groenlandesa han cambiado. Predominan, dice Trejo, la “incredulidad, la incertidumbre y el temor”. Trejo conoce bien la importancia estratégica de la mayor isla del mundo, rica en minerales y metales clave para la industria tecnológica y energética, aunque su explotación resulta extremadamente compleja bajo las aguas heladas del Ártico.
Trump, no obstante, insiste en el factor geoestratégico. Alude a la presencia de supuestos barcos destructores de Rusia y China en la zona, que según su discurso supondrían una amenaza directa para Estados Unidos.
"Si hay que reforzar la seguridad, se reforzaría”
Ante este escenario y para evitar una posible invasión de un territorio perteneciente a uno de sus países miembros, la OTAN ya trabaja en la posibilidad de reforzar su despliegue militar en la isla, con el objetivo de frenar la presencia china y rusa y calmar la inquietud estadounidense.“Si hay que reforzar la seguridad, se reforzaría”, asegura el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
En cualquier caso, subraya Albares, las amenazas sobre Groenlandia deben cesar. Algo que podría empezar a aclararse esta misma semana.
