DÍA DE LAS BIBLIOTECAS
Una antigua capilla convertida en una de las bibliotecas más singulares de Extremadura
La Biblioteca Municipal Arturo Gazul de Llerena celebra el Día de las Bibliotecas en el histórico Hospital de San Juan de Dios, un espacio donde patrimonio y conocimiento conviven desde hace décadas
Turismo Llerena Biblioteca Municipal Arturo Gazul de Llerena (Badajoz)
Hay edificios en los que la historia se conserva entre sus muros. En Llerena, uno de ellos es la Biblioteca Municipal Arturo Gazul, una de las más singulares de Extremadura. Coincidiendo con el Día de las Bibliotecas, este espacio vuelve a reivindicar su papel como lugar de encuentro para la cultura, la lectura y el conocimiento.
La biblioteca nació en 1928 y ha pasado por distintas ubicaciones a lo largo de su historia hasta encontrar su sede definitiva en un lugar muy especial: la antigua iglesia del Hospital de San Juan de Dios. Según explica el bibliotecario Francisco Mateos, "el origen de esta biblioteca comienza en el año 28 del siglo pasado. Antiguamente era la capilla o la iglesia del Hospital de San Juan de Dios; se rehabilitó y se reacondicionó como biblioteca".

En este Día de las Bibliotecas, la antigua Iglesia del Hospital San Juan de Dios de Llerena nos demuestra cómo el patrimonio puede renacer. Con casi un siglo de vida, este espacio vivió un proceso único donde la fe en lo sacro dio paso a la fe en el conocimiento y la memoria colectiva. "Es una iglesia, pero también es un templo, porque ahora es el templo de la cultura", destacad Mateos. Por su parte, la bibliotecaria Isabel Altozano considera "interesante" que un espacio religioso termine siendo un espacio cultural.
Bajo esas bóvedas y sobre la cripta en la que se asienta, leer y estudiar dejan de ser una obligación para convertirse en una experiencia singular bajo el cobijo de un patrimonio vivo. Maritoni Chacón, usuaria, afirma que "esta biblioteca es impresionante la verdad, tiene un encanto especial", y otra usuaria, Isabel Pilar, afirma que "es una biblioteca activa, tiene latido, pero es que además es viva".
Un homenaje al conocimiento en Llerena donde la historia no solo se contempla en sus piedras: se sigue leyendo día a día, página a página.
