Zarza la Mayor ha vuelto a vivir este Domingo de Resurrección uno de sus momentos más emblemáticos y vibrantes: la reverencia entre Jesús Resucitado y la Virgen del Castillo, una imagen profundamente arraigada en la identidad del municipio y que cada año congrega a multitud de vecinos y visitantes.
El acto, cargado de emoción, ha estado acompañado del estruendo incesante provocado por 50 escopeteros, que lanzan salvas al aire como símbolo de alegría y celebración. El sonido, atronador y constante, forma parte del carácter único de esta tradición conocida popularmente como el “Domingo de los tiros”.

La plaza del pueblo ha lucido abarrotada, repleta de zarceños y zarceñas vestidos con sus trajes tradicionales, una muestra de la implicación de los habitantes en la fiesta, que año tras año mantiene vivo un legado cultural que trasciende generaciones. Este 2026 llega además con la mirada puesta en un objetivo especial: la declaración de Interés Turístico Regional, un reconocimiento que el municipio ya ha solicitado a la Junta de Extremadura y que esperan conseguir gracias al arraigo, singularidad y participación que caracterizan esta celebración.
Zarza la Mayor demuestra una vez más que su Domingo de Resurrección no es solo un acto religioso, sino una verdadera fiesta popular que combina tradición, devoción y un espectacular despliegue sonoro que la convierten en una de las imágenes más impactantes de la Semana Santa extremeña.