La Eurocámara da luz verde a la primera ley europea de bienestar para perros y gatos

La nueva norma introduce medidas como la obligación de microchip, el registro en bases de datos nacionales y restricciones a la cría

Internacional
Un perro y gato duermen, en una imagen de archivo.
Carlos Gata

El pleno del Parlamento Europeo ha aprobado este martes la que será la primera legislación comunitaria específica sobre bienestar animal para perros y gatos. La nueva norma introduce medidas como la obligación de microchip, el registro en bases de datos nacionales y restricciones a la cría, con el objetivo de reforzar la protección de las mascotas y combatir el comercio ilegal.

Ahora, turno de los Estados

El texto aún debe recibir el visto formal de los Estados miembros de la Unión Europea antes de su entrada en vigor y posterior adaptación a las legislaciones nacionales. Según datos de Bruselas, en la UE hay más de 72 millones de perros y 83 millones de gatos, un sector que mueve alrededor de 1.300 millones de euros al año.

Una vez aprobada definitivamente, los vendedores, criadores y refugios tendrán un plazo de cuatro años para adaptarse a las nuevas exigencias. En el caso de los propietarios particulares, los tiempos serán más amplios: hasta 10 años para los perros y 15 para los gatos.

Entre las principales novedades figura la obligación de identificar a todos los animales con microchip y registrarlos en bases de datos nacionales interconectadas. Esta exigencia también se aplicará a los animales importados, que deberán ser registrados en un plazo máximo de cinco días tras su entrada en territorio comunitario. Además, se creará una base de datos específica para mascotas de viajeros procedentes de fuera de la UE.

El punto de mira de la ley: la cría

La normativa también pone el foco en la cría, estableciendo límites de edad y frecuencia, y prohibiendo prácticas como la endogamia o el cruce con especies silvestres. Asimismo, se vetan mutilaciones como el corte de orejas o de cola, salvo por motivos veterinarios. En cuanto al bienestar, la ley fija condiciones mínimas de cuidado, como el acceso a agua y alimento adecuados, alojamiento digno y, en el caso de los perros de más de ocho semanas, salidas diarias al exterior.

Los centros de cría, venta y acogida deberán garantizar que todos los animales estén identificados antes de ser entregados, contar con personal formado y asegurar revisiones veterinarias periódicas. También estarán obligados a informar a los nuevos propietarios sobre la tenencia responsable.

La legislación prohíbe, además, la cría de hembras que hayan sido sometidas a más de dos cesáreas y excluye de la reproducción a animales con rasgos extremos que puedan afectar a su bienestar o al de su descendencia. Estos ejemplares tampoco podrán participar en competiciones o exhibiciones.