La peatonalización del Puente Romano, a punto de cumplir 30 años

La inauguración, a sólo unos metros del Puente Lusitania de Santiago Calatrava, supuso una liberación para una obra de ingeniería clave en la fundación de la antigua Augusta Emérita
Mérida
Fotografía histórica del Puente Romano de Mérida con vehículos
Alfonso Mayoral

Desde hace tres décadas, el Puente Romano de Mérida está libre de tráfico rodado.

Un 10 de diciembre de 1991,  sus milenarios 792 metros sobre el río Guadiana se cerraron a todos los vehículos y su peatonalización cambió el mapa urbano de la capital extremeña, tal y como ha recordado para Extremadura Noticias el entonces alcalde de Mérida, Antonio Vélez.  

 

Sus 60 arcos lo han convertido en el puente romano conservado más largo del imperio. Pero no quedan tan lejos imágenes con coches adelantándose entre sí por la antigua calzada. Según el Historiador Carmelo Arribas, “por aquí pasaban muchísimos coches. Era la vía de unión entre Madrid y Sevilla”. Prueba de ello, una señal de tráfico en uno de los sillares de granito que marca los 343 kilómetros que separan Mérida de Madrid. 

“Por aquí pasaban muchísimos coches. Era la vía de unión entre Madrid y Sevilla”

Esta inigualable obra de ingeniería levantada en el siglo I fue clave en la fundación hace 2000 años de la actual capital autonómica.