26 Noviembre 2021, 19:48
Actualizado 26 Noviembre 2021, 22:08

Portugal entrará el 1 de diciembre en "estado de calamidad" lo que, entre otras medidas, implica el uso obligatorio de mascarilla en interiores, mayores controles fronterizos y certificado de vacunación para entrar en restaurantes, gimnasios, eventos con asientos marcados y hoteles.

Además, se exigirán tests adicionales negativos para ingresar en el país -por tierra, mar o aire- acceder a bares y discotecas, visitar a enfermos en hospitales e ir a conciertos o eventos deportivos.

Entre el 2 y 9 de enero se implantará la "semana de contención", con teletrabajo obligatorio, cierre de discotecas y bares y retraso en el inicio del trimestre escolar -que pasa del 3 al 10 de enero-.

Además, el Parlamento dio hoy luz verde al Gobierno para decretar el uso de mascarilla en la calle si lo considera necesario.

Las restricciones se acompañarán de un refuerzo de los controles fronterizos pero no implican el cierre de la frontera terrestre con España, aseguró hoy el ministro luso de Administración Interna, Eduardo Cabrita.

Apoyo por parte de la patronal

Las medidas afectan en especial a actividades como turismo, hostelería, restauración y ocio nocturno.

Las patronales de estos sectores admiten que eran necesarias, aunque temen su impacto.

Joao Fernandes, presidente de Turismo de Algarve -principal destino turístico de Portugal-, consideró hoy en declaraciones a EFE que las restricciones no se podían evitar porque "es la mejor opción para garantizar la seguridad" y "la seguridad es sinónimo de economía".

Fernandes ve la reactivación del sector para febrero y marzo tras un verano con "buenas tasas de ocupación y buenos niveles de demanda".

La Asociación de Hotelería, Restauración y Similares de Portugal (AHRESP) pide mecanismos "robustos de apoyo y reparadores" para el sector ante el impacto de las nuevas restricciones.

El ocio nocturno es peor parado. Ricardo Tavares, presidente de la Asociación de bares y discotecas de Lisboa, denuncia que el sector vuelve a ser "el chivo expiatorio" y lamenta que "después de 19 meses cerrados no se nos pasó por la cabeza que nos pidieran un nuevo esfuerzo"

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Estado de calamidad en Portugal desde el 1 de diciembre

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