FESTIVAL
Música y naturaleza se dan la mano en La Jara Festival de Alange
En esta edición la cita bate récord de asistencia y amplía su programación con propuestas acuáticas y culturales
Día grande este sábado en el Festival La Jara de Alange. Un festival que cada año gana más adeptos y que en esta jornada espera acoger en torno a 1.000 personas. La cita vuelve a celebrarse este fin de semana con una edición que refleja su crecimiento y consolidación tras solo tres años de trayectoria. Lo que comenzó como el sueño de dos hermanos del pueblo se ha convertido en una cita musical que no deja de crecer, tanto en asistencia como en programación.
Con el escenario ya preparado y las barras listas, el festival presenta importantes novedades. "Tiene muchas cosas nuevas a nivel técnico de escenario, de iluminación. Tenemos diversos tipos de grupo, hemos metido mayor decoración y, sobre todo, muchas más actividades durante el fin de semana", explica Alejandro Quevedo, coorganizador del evento.
Actividades acuáticas
Entre las propuestas destacadas de esta edición figuran las actividades acuáticas, pensadas para combatir las altas temperaturas y ofrecer alternativas de ocio más allá de la música. "Se van a hacer actividades variadas desde kayaks, paddle surf, también habrá una banana remolcada por una lancha", señala Alberto Quevedo, también coorganizador del festival.
El crecimiento del evento se refleja igualmente en la venta de entradas. "Ya tenemos vendidas más de 400 entradas el viernes y más de 450 el sábado. Cada vez viene más gente de fuera de Extremadura: de Barcelona, de Alicante, de Andalucía", destaca. Estas cifras suponen prácticamente duplicar la asistencia de su primera edición.
Un festival que triunfa en su pueblo
El origen del festival está en la inquietud de sus impulsores por revitalizar la oferta cultural del entorno rural. "Vimos que había una necesidad porque antes los pueblos tenían mayor desarrollo cultural y, con la despoblación, se habían quedado un poco huérfanos. Empezamos de una forma muy bonita, sin subvenciones ni experiencia", recuerda Quevedo. Con el paso de los años, el festival ha ido ampliando su programación y su impacto en el municipio. A las actividades acuáticas iniciales se han sumado rutas senderistas o subidas al castillo, integrando la música con el entorno y la vida del pueblo.


