SALUD
Seis años de tratamientos para frenar al mosquito del Nilo
En Vivares, uno de los municipios donde se actúa de manera más intensa, los trabajos comienzan cada mes de junio y se prolongan hasta mediados de septiembre
Los tratamientos para intentar mantener a raya al mosquito transmisor del virus del Nilo Occidental llevan ya seis años en marcha en Extremadura. En Vivares, uno de los municipios donde se actúa de manera más intensa, los trabajos comienzan cada mes de junio y se prolongan hasta mediados de septiembre, en una campaña que este año se extiende a 17 localidades de la región.
Tratamientos
El coordinador técnico de Anticimex, David Valares, explica que se aplican dos tipos de tratamientos diferenciados según el momento del día. Por las noches se realiza el adulticida, centrado en el perímetro municipal y las zonas verdes, mientras que por las mañanas se lleva a cabo el larvicida, que se aplica en arroyos, arrozales y puntos de agua donde el mosquito completa su ciclo. Son intervenciones prácticamente semanales y adaptadas a cada fase de desarrollo del insecto.
El concejal de Medio Ambiente de Vivares, Antonio Toro, recuerda que los horarios se ajustan a la actividad del mosquito y que, aunque los efectos no son inmediatos, el impacto se nota conforme avanza el verano. Señala que el último tratamiento se realizó este lunes a las nueve de la noche, aprovechando que la caída de la tarde es el momento más eficaz. “Parece que no funciona, pero según va transcurriendo el verano, se va notando. Ya quisiéramos que no hubiera ninguno, pero eso es imposible”, afirma.
Los repelentes, también
En Valdehornillos, donde también se actúa, la batalla se libra además en el ámbito doméstico. Evitar el agua estancada y utilizar repelentes son medidas que ayudan a mantener al mosquito lejos, recomendaciones que cada vez llegan a más farmacias. La técnico Isabel Redondo confirma que la demanda de repelentes aumenta cada verano y que, desde que hay más conocimiento sobre la presencia del mosquito y la cercanía de los casos, la preocupación es mayor.
Mientras continúan las fumigaciones y la investigación científica, la prevención sigue siendo una responsabilidad compartida entre administraciones y ciudadanía, clave para reducir el riesgo de transmisión del virus.
