22 Febrero 2026, 13:41
Actualizado 22 Febrero 2026, 13:41

El Carnaval de Badajoz afronta hoy su último día antes de despedirse hasta el próximo año. Su fiesta grande, que se resiste a decir adiós, ofrece esta mañana su último baile con el tradicional desfile de Valdepasillas, convertido en el escenario final de una semana de disfraces, música y emociones.

La Asociación de Vecinos de Valdepasillas, organizadora del pasacalles, ha decidido adelantar la hora de salida a las 12:00, debido al elevado número de inscritos. En total, han desfilado diez comparsas y quince artefactos, un volumen que demuestra el tirón del Carnaval pacense, declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional. Desde la asociación insisten en la necesidad de reforzar la programación del segundo fin de semana y no descartan ampliar este último desfile en próximos años.

Una noche de premios y reconocimientos

La jornada de ayer estuvo marcada por la Gran Gala de entrega de premios, que abrió la comparsa Cambalada, ganadora de la tamborada. También actuaron las murgas que ocuparon el podio: Camballotas, A Contragolpe y Los Water. Para Camballotas, este ha sido un año especialmente emotivo, pues nunca antes habían logrado un primer premio en murgas. Su propuesta, caracterizados como médicos de familia, conquistó tanto al público como al jurado.

En comparsas, Los Lingotes volvieron a brillar con fuerza. Se alzaron con su quinto primer premio gracias a un colorido homenaje a los grandes carnavales latinos del mundo, recuperando el título cuatro años después de su última victoria, en 2022.

Los artefactos, una seña de identidad única del Carnaval de Badajoz —la única ciudad de España que los celebra— también tuvieron su protagonista: en esta edición, el ganador fue el ARTE-FACTO.

Un Carnaval que deja huella

La edición de 2026 quedó inaugurada por la murga Sanguijuelas del Guadiana, que homenajeó la identidad y el talento de los pueblos extremeños, reivindicando el valor de la cultura y las raíces de la región.

Mientras Badajoz empieza poco a poco a volver a la rutina, el Carnaval no desaparece del todo: permanece en la memoria de quienes lo vivieron, y casi sin darnos cuenta, comienza ya la cuenta atrás para el próximo.