La Asociación Extremeña de la Empresa Familiar (AEEF) ha celebrado en Cáceres una nueva jornada del Programa Releva Empresa Familiar, impulsado por la Junta de Extremadura, que ha reunido a más de medio centenar de empresarios y expertos para analizar uno de los grandes desafíos del sector: el relevo generacional.
El programa nace para dar respuesta a una realidad preocupante, ya que, según datos nacionales, solo entre el 20 y el 30 % de las empresas familiares llegan a la segunda generación, y apenas entre el 10 y el 15 % alcanzan la tercera, lo que pone en riesgo la continuidad de un pilar clave del tejido económico.
En el encuentro han participado el presidente de la AEEF, Juan Carmona; el teniente de alcalde de Cáceres, Emilio Borrega; y el consejero de Economía, Empleo y Transformación Digital, Guillermo Santamaría, quien ha destacado la buena acogida del programa y su carácter pionero, diseñado específicamente según las necesidades reales de las empresas familiares extremeñas.

El programa cuenta con una dotación inicial de 88.500 euros y se ejecutará hasta el 31 de julio de 2026, en el marco de la estrategia Extremadura Sigue, con el objetivo de acompañar a las empresas en procesos de transformación, crecimiento y continuidad, fomentando la planificación del relevo y la prevención de conflictos familiares y empresariales.
Durante la jornada, celebrada en el Gran Hotel Don Manuel, se ofreció una sesión formativa a cargo de Tomás Bañegil, catedrático de la Universidad de Extremadura, y una mesa redonda con representantes de segunda y tercera generación, que compartieron experiencias prácticas sobre los procesos de sucesión.
El Programa Releva Empresa Familiar ha celebrado ya seis sesiones en distintas localidades, con la participación de 240 personas, y continuará con una fase de especialización de 40 horas, un estudio sobre la situación de la empresa familiar en Extremadura y un futuro decreto de ayudas dotado con 500.000 euros para facilitar planes estratégicos de relevo. La AEEF subraya que esta iniciativa resulta clave para garantizar la continuidad de las empresas familiares, que representan alrededor del 40 % del PIB privado regional y constituyen la base del desarrollo económico y social de Extremadura.