Las calles de pequeñas localidades de la región, como Valverde del Fresno recuperan la calma. Tras unas fiestas en las que se multiplicó la población, enero devuelve la imagen habitual: poco movimiento y negocios ajustando cuentas.
El pueblo se vacía
“Se nos van los familiares, nos quedamos solitos y se queda el pueblo vacío completamente”, comentan algunas vecinas resignadas. “Unos vienen, otros van, y así estamos, esperando a que pase el tiempo para que vuelvan".
El alcalde, José Núñez, confirma el contraste: “Tenemos una población fija de 2.000 habitantes, en Navidad calculo que podríamos haber doblado la población”.
Negocios en horas bajas
La llamada “cuestecilla de enero” golpea fuerte. “Podemos bajar de facturación un 40-50%”, explica Silvia Lajas, gerente de un supermercado. En el restaurante Casa Laura la diferencia es abismal: “En navidades estás hasta arriba, se venden cafés a tutiplén, como unos 80-90 cafés diarios y ahora nos quedamos con 20 al día”, señala Fátima Carrasco.
El pan, termómetro de la despoblación
“En navidades pueden ser 700-800 y ahora 300. Quedamos aquí los cuatro de siempre”, resume Ruby Méndez, panadero del pueblo.
Hasta entonces, solo queda esperar la próxima cita festiva para que la vida vuelva a llenar las calles.