Llega la época de compras, de buscar el regalo perfecto, y mientras las plataformas digitales siguen ganando terreno, las tiendas de toda la vida se resisten a desaparecer. ¿Su estrategia? Apostar por la cercanía, la confianza y el trato personal.
Emilio Rodríguez, responsable de Crismar Sport, lo tiene claro: “El trato, el poder venir, tocar un producto, probarlo, cambiarlo si no te está bien… no te van a engañar. Lógicamente, es una batalla ganada.”
Por su parte, Juan Antonio Real, de Calzados Alcón, subraya la importancia del comercio: “Una ciudad sin comercio es una ciudad sin vida. Creo que la gente se ha dado cuenta y cada vez lo valora más.”

Una lucha diaria
Los comerciantes reconocen que cada año cuesta un poco más sacar adelante el negocio. Por eso, miman cada detalle y se apoyan en lo que les hace únicos: la atención personalizada. “Se compite con todas las armas que podemos tener: el trato al público, un trato más cercano. Hay un sentimiento de comprar en el comercio local que llega a gente más joven”, explica Juan Antonio Real.
Emilio Rodríguez añade otro argumento: “No hay enlace que te llene de virus ni que te quite dinero de la cuenta, o que no te llegue el paquete. Es el comercio de proximidad.”
Clientes fieles
Estos pequeños comercios son parte fundamental de la identidad de los barrios, y los clientes parecen tenerlo claro: “Yo nunca compro por internet, soy de comercio local. Es la única manera de que sigamos sobreviviendo.”“Aquí te atienden personalmente, se desviven por buscarte lo que pides.”
Una batalla que continúa. El comercio local no da la batalla por perdida. Con cercanía, confianza y un servicio que ninguna pantalla puede ofrecer, seguirá combatiendo para mantener viva la esencia de nuestras ciudades.