Desde hoy, todos los centros escolares de España cuentan con un menú más saludable tras la entrada en vigor de la nueva normativa del Ministerio de Consumo, aprobada hace un año, que establece cero azúcares añadidos, una reducción de los fritos y el consumo diario de fruta y verdura en los comedores escolares. La medida tiene como principal objetivo combatir la obesidad infantil.
Actualmente, tres de cada diez menores en España presentan exceso de peso, siendo los adolescentes de entre 12 y 14 años el grupo más afectado. Se trata de un problema considerado preocupante por su impacto directo en la salud a medio y largo plazo.
La médica Juana Carretero advierte de las consecuencias de esta situación y subraya que “hay que tener en cuenta que un niño con obesidad será un adulto enfermo, porque la obesidad es considerada una enfermedad”. Sin embargo, en muchos casos esta patología no llega a diagnosticarse, ya que, como señala la propia especialista, “habitualmente se considera que un niño que vive con sobrepeso es un niño sano”.
Esto provoca que solo lleguen a consulta los casos de obesidad severa, cuando el tratamiento resulta más complicado. En cuanto a las causas, Carretero apunta a múltiples factores y explica que “hay muchos factores… influye la comida, los hábitos alimentarios, pero también que los niños son cada vez más sedentarios”.
Ante esta realidad, profesionales del ejercicio físico detectan un aumento de la demanda por parte de las familias. El entrenador personal Ismael Álvarez señala que “vienen padres buscándome porque sus hijos necesitan perder peso y se me han dado casos en los que los chicos tienen un gran porcentaje de grasa”. En estos casos, explica, incluso en menores de edad es recomendable combinar ejercicios de fuerza con resistencia, ya que “someterlo también a actividad prolongada, no ejercicios cortos, ayuda a activar las vías de degradación de la grasa”.
El otro pilar fundamental es la alimentación, precisamente el eje de la normativa que entra hoy en vigor. La nutricionista Belén Pagador, consultada por algunos centros educativos, destaca la importancia de hacer atractivos los platos saludables y asegura que “pueden poner un picadillo de tomate, zanahorias, ensalada de judías verdes o ensalada de aceitunas, que le gustan mucho a los niños, e intentar que los platos sean atractivos”.
Atractivos, pero saludables: una combinación clave con la que las autoridades sanitarias confían en revertir las cifras de obesidad infantil entre la población escolar.