Presa aliviando. Imagen de Archivo.
La Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG), organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ha actualizado este lunes el estado hidrológico de la cuenca, que presenta una situación especialmente delicada en Extremadura, donde se concentra buena parte de los avisos rojos y de las presas que están actualmente aliviando agua.
De las estaciones de aforo que superan el umbral de aviso hidrológico rojo, la mitad se encuentran en la región. En concreto, las situadas en Orellana la Vieja, Campanario, Don Benito, Villagonzalo, Mérida y Badajoz.
El nivel rojo indica situaciones muy peligrosas, con riesgo probable de inundaciones y cortes de vías de comunicación, aconsejándose reforzar medidas de protección y salvaguardar bienes expuestos.
20 presas aliviando
La CHG detalla que 20 de las presas que están aliviando agua en la cuenca se encuentran en Extremadura, debido al exceso de agua acumulada y a la necesidad de recuperar los resguardos de seguridad. Entre ellas figuran: García de Sola, Orellana, La Serena, Zújar, Ruecas, Azud de Lavadero, Sierra Brava, Gargáligas, Cubilar, Búrdalo, Los Molinos, Villalba de los Barros, Tentudía, Montijo, Proserpina, Villar del Rey, Los Canchales, Horno Tejero, El Boquerón y La Colada.
Embalses al límite
Las borrascas que han atravesado el Guadiana en los últimos treinta días han generado volúmenes excepcionales de agua, mitigados únicamente gracias al papel regulador de los embalses. No obstante, la CHG advierte de que la mayor parte de las presas presentan ya resguardos de seguridad prácticamente agotados, lo que obliga a continuar con los desembalses.
Con la situación meteorológica estabilizada, la Confederación prevé desembalses controlados en los próximos días para recuperar los márgenes de seguridad. Si las previsiones se mantienen sin lluvias hasta el miércoles 18 de febrero, comenzará gradualmente la disminución de los caudales aliviados.
La CHG recuerda que, sin los embalses, las avenidas generadas por las lluvias recientes habrían multiplicado por cuatro o cinco los caudales registrados. El organismo asegura que mantendrá una vigilancia continua sobre los niveles y efectos derivados, como ha hecho en las últimas semanas.