En lo que llevamos de año, en Extremadura ha habido entre un 20 % y un 40 % menos de horas de sol. No es habitual encadenar tantos días lluviosos y nublados, y esto afecta directamente a los niveles de vitamina D, una hormona que necesita nuestro cuerpo para el fortalecimiento de los huesos, el sistema inmunológico, el muscular y el nervioso. En estos días, en consulta, ya se está observando que algunos pacientes presentan un estado de ánimo más bajo.
Pero las consecuencias de la falta de vitamina D se notarán sobre todo más adelante. Ángel González Manera, médico de familia, explica: “Los médicos tendremos que tenerlo en cuenta en unos meses, cuando llegue la primavera, porque nuestros pacientes habrán pasado mucho tiempo durante el invierno absorbiendo menos cantidad de vitamina D de la que podrían haber absorbido otros años, en los que, en épocas como enero o febrero, hemos visto el sol, cosa que este mes todavía no hemos visto.”
En días grises, lo más recomendable es reforzar la alimentación con productos ricos en vitamina D, como pescados, huevos, leche y derivados. Son buenos aliados, y en caso de que el déficit sea mayor, también existen suplementos prescritos por un profesional sanitario.
Mercedes García-Pelayo, señala: “La posología viene determinada por el tipo de suplemento que prescriba el médico y por los niveles de vitamina D. Hasta que no se hace una analítica, no se sabe cuál es la dosis recomendada.”
Lo más aconsejable es una exposición diaria al sol de unos 15 minutos, lo que ayuda a mantener niveles óptimos de vitamina D para el buen funcionamiento del organismo.