23 Enero 2026, 12:59
Actualizado 23 Enero 2026, 12:59

La diputada provincial Sheila Martín acompañó a la alcaldesa de Montehermoso, Rosa Isabel Garrido, al concejal de Festejos, José Carlos Martín, y al presidente de la Asociación de Negritos, Millán Garrido, en la presentación de la programación de la Fiesta de Interés Turístico Regional “Los Negritos” 2026.

Durante el acto, Martín subrayó que “Los Negritos de San Blas representan una tradición viva transmitida de generación en generación”, una celebración que aúna música, danza y simbolismo y que constituye un ejemplo del rico legado cultural de la provincia. Asimismo, destacó y agradeció el esfuerzo imprescindible de las personas y colectivos que mantienen viva esta tradición, cuya labor es clave para proteger, promocionar y difundir las tradiciones populares cacereñas.

Presentación Los Negritos

Fiesta de Interés Turístico Regional desde 2006

La Fiesta de Los Negritos de San Blas de Montehermoso, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional desde 2006, es una de las celebraciones más singulares y arraigadas del folclore extremeño. Cada 2 y 3 de febrero, la localidad cacereña revive un ritual que mezcla devoción, danza y un legado cultural que se remonta, según la tradición oral, a varios siglos atrás, posiblemente hasta el siglo XVI.

Un origen entre la historia y la leyenda

El relato más extendido sitúa el origen de la fiesta en una familia muy pobre de siete miembros que acudía por San Blas a Montehermoso para pedir limosna bailando. Para no ser reconocidos y mantener el interés del vecindario, comenzaron a tiznarse la cara con corcha quemada, creando así un sello distintivo que se ha transmitido hasta nuestros días.

Ese grupo original dio paso a los actuales siete danzantes conocidos como Los Negritos, quienes cada año renuevan un ritual que combina religiosidad popular, música tradicional y un profundo sentimiento de identidad colectiva.

Danzantes, personajes y vestimenta

Los Negritos visten el traje típico montehermoseño: chaleco y calzón negro, pañuelo de colores, blusa vistosa (con predominio del tono amarillo‑ocre en descripciones actuales), gorro negro coronado por un borlón rojo y las características castañuelas de corazón de encina. La cara, siempre tiznada con corcha quemada, es una de las señas más reconocibles de la fiesta.

Les acompaña el Palotero, personaje burlesco que porta en un zurrón de piel de cabra los palos utilizados en las danzas, además de animar al público con su vestimenta llamativa, su gorro en forma de mitra y sus castañuelas de corcha, que no suenan. Un tamborilero, con tamboril y flauta, marca el ritmo de los bailes.

2 de febrero: la Velá y los primeros bailes

La celebración arranca en la tarde-noche del 2 de febrero, coincidiendo con Las Candelas, con la tradicional Velá. Los Negritos, aún sin tiznar, recorren los domicilios de antiguos mayordomos, acompañados por los nuevos, que llevan grandes velones como símbolo de luz y devoción. Entre sones de tamboril y castañuelas, agradecen a cada casa su fidelidad y su apoyo para mantener viva la fiesta.

Al caer la tarde, los danzantes, ya ataviados con su indumentaria, salen a la calle en busca de los mayordomos y se dirigen a la iglesia y a la ermita del Santo para bailar en el interior del templo. Allí interpretan algunas de las danzas más emblemáticas, como La Zapateta, entre vivas, cohetes y plegarias.

3 de febrero: rituales, procesión y devoción popular

Con la llegada del alba del 3 de febrero, los Negritos vuelven a reunirse para vestirse y, siguiendo el ritual, tiznarse la cara con la corcha quemada preparada por los mayordomos. Después, acompañan a los devotos y al sacerdote hasta la ermita de San Blas para asistir a la misa en honor al santo.
Durante la celebración religiosa se realiza la bendición de los cordones de San Blas, que los propios danzantes y mayordomos venderán después por las calles mientras piden “la maná”, siguiendo una tradición popular que asocia estos cordones a la protección de la garganta.

Terminada la liturgia, se lleva a cabo una de las estampas más esperadas: los Negritos rinden honores al santo con sus bailes dentro y a las puertas de la ermita. A continuación, lo acompañan en la procesión hacia la Plaza Mayor, donde interpretan de nuevo su repertorio ante vecinos y visitantes.
Danzas, folclore y gastronomía.

17 danzas tradicionales

El grupo conserva 17 danzas tradicionales, entre ellas la culebra, la emperadora, los oficios, el mambrú o el cordón, conocido también como baile de las cintas, que suele cerrar el programa. Tras cada danza, el Palotero proclama el habitual “¡Viva San Blas bendito!”.

La fiesta se completa con la degustación de dulces típicos de Montehermoso y, en muchas ediciones, una chocolatada popular que ayuda a combatir el frío propio del mes de febrero.