10 Enero 2026, 11:29
Actualizado 10 Enero 2026, 11:29

El 55% de los viajeros ya utiliza ChatGPT o aplicaciones basadas en la Inteligencia Artificial para planificar sus viajes. En este sentido, un 30% de los consumidores la utiliza de forma muy frecuente, y un 25% de manera ocasional, según se desprende del nuevo informe Remapping travel with Agentic IA, elaborado por McKinsey & Company en colaboración con Skift.

El estudio analiza cómo la IA agéntica --capaz de actuar, razonar y ejecutar tareas con autonomía-- puede desarrollar el potencial de esta tecnología en el sector turístico. El informe detalla las capacidades transformadoras de la inteligencia artificial y ofrece una hoja de ruta para que los líderes del sector aceleren su adopción.

Crecimiento y confianza del viajero

Más del 90% de los viajeros confía en la precisión de la información turística que recibe a través de herramientas de IA, y más del 60% elegiría antes una empresa que integre asistentes de viaje basados en IA agéntica capaces, por ejemplo, de reservar y gestionar viajes completos.
Sin embargo, la autonomía sigue siendo limitada: solo un 2% permitiría hoy que una IA tome el control total para hacer o modificar reservas sin supervisión humana. La evolución de la confianza también varía según el tipo de tarea: los usuarios se muestran más cómodos utilizando IA para inspiración y búsquedas --un 72% lo considera muy útil-- que para cuestiones más críticas, como requisitos de visado (58%) o resolución de incidencias (53%).

 

Desafíos para la adopción tecnológica

El informe advierte que el sector turístico sigue afrontando obstáculos como la fragmentación tecnológica y la dependencia de sistemas heredados. Además, una parte de la industria prioriza el componente humano del servicio por encima de la innovación tecnológica, lo que ralentiza la madurez digital.
“La adopción de IA está aumentando de forma notable, pero el sector viajes sigue afrontando desafíos estructurales que impiden capturar su valor real”, señala Javier Caballero, socio de McKinsey & Company.