31 Marzo 2026, 16:24
Actualizado 31 Marzo 2026, 16:30

Vestir a la Virgen es un ritual que tiene siglos de historia y que ya se realizaba con las diosas romanas. Vestirlas, desvestirlas, adornarlas con joyas... Porque las joyas eran parte de esa identidad divina. La diosa del amor y la belleza, también de la fertilidad, Venus, era una de las más veneradas. Nova Barrero, conservadora del Museo Nacional de Arte Romano nos explica que “en ciertos rituales, las diosas eran adornadas, vestidas y hacían lavatorios rituales en ese sentido. Pasaba con la diosa Venus, que se desvestía, se le quitaban las joyas, hacían libaciones y se volvía a vestir.” 

Las joyas son parte de la identidad divina. En ocasiones, la vemos esculpidas, como el brazalete en un busto de Venus, expuesto en el MNAR. O en la escultura de una Musa, que además tiene su colgante y que llevaría apliques en la cabeza. También la diosa infernal, que incluso tiene perforada la oreja para llevar pendientes. 

Joyas que, como se ha hecho hasta ahora, muchas mujeres donaban a las divinidades. Lo confirman distintas inscripciones. Nova Barrero afirma que existen “inscripciones donde se define la donación por parte de mujeres de sus joyas para adornar a las divinidades femeninas, porque no ven mejor destino que donarlos a las diosas. Esto se hacía en época antigua, época romana, por tanto, nos quedan esos aspectos por reconocer y estudiar.” 

Hoy, vemos las esculturas desprovistas de su policromía original, y también de estos complementos que las hacían más divinas. Complementos y joyas que hoy llevan las vírgenes y que se lucen de forma especial justo estos días en las procesiones de Semana Santa.