21 Octubre 2021, 14:42
Actualizado 21 Octubre 2021, 14:41

La falta de microchips trae de cabeza a cada vez más sectores económicos. Su origen hay que buscarlo en la pandemia: confinamiento, cierre temporal de empresas, principalmente en Asia y, a la vez, un mayor uso de productos electrónicos.

En la Universidad de Extremadura se diseñan estos sistemas que sirven para controlar diferentes dispositivos. Según Raquel Pérez, catedrática de investigación electrónica, estos sistemas están presentes ya en la mayoría de aparatos y bienes de consumo que utilizamos en el día a día. El 80% de esos microchips se fabrican en el continente asiático.

Es lo que sucede en tiendas de informática, de telefonía y en industrias auxiliares de todo el mundo, también en Extremadura.

ERTE en Catelsa

El automovilístico es quizá el sector más afectado y, por ende las industrias auxiliares. Es el caso de Catelsa en Cáceres. Sus piezas no usan microchips pero al fabricarse menos coches en las plantas automovilísticas, ellos tienen menos pedidos, lo que, a su vez, se traduce en una menor actividad económica y en la necesidad de un ERTE que comenzará el lunes 25 de octubre hasta el 31 de marzo. 

La falta de estos circuitos puede, además, hacer peligrar campañas comerciales importantes como el Black Friday o la Navidad. Los expertos difieren a la hora de fijar el final de esta situación. Unos hablan de fin de año; otros alejan ese horizonte hasta 2023.

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La empresa Catelsa irá de nuevo al ERTE por la crisis de abastecimiento de microchips

 

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