El Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida concluye su 70ª edición con la obra Jasón y las Furias, una propuesta de la compañía extremeña Teatro del Noctámbulo, con texto de Nando López, que ofrece una nueva mirada a la tragedia de Medea desde la perspectiva de Jasón.
Semanas de teatro
Durante las últimas semanas, el Teatro Romano ha sido escenario de un variado repertorio de montajes que han revisitado los clásicos con lecturas contemporáneas. La inauguración corrió a cargo de José Luis Alonso de Santos con Numancia, una versión que acerca el verso de Cervantes a los conflictos de hoy.
El programa incluyó también Alejandro y el eunuco persa, que reflexiona sobre las conquistas bélicas y amorosas del gran líder macedonio; Ifigenia, que trajo a Mérida la memoria de las mujeres de la guerra de Troya; y una versión italiana de Edipo, centrada en la insoportable verdad de su destino.
El público disfrutó además del musical de Cleopatra, que mostró el lado más humano de la reina de Egipto; y de la fuerza de María León en la Electra de Eduardo Galán, que bucea en el origen del conflicto de la tragedia. Por su parte, Lluís Homar defendió en solitario las Memorias del emperador Adriano en una propuesta de estética contemporánea.
Las Mujeres troyanas regresaron a las tablas emeritenses bajo la dirección de Carlota Ferrer, en una puesta en escena simbólica protagonizada por Isabel Ordaz, que lanzó una mirada crítica sobre todas las guerras.
Final del Festival de Mérida
La comedia también tuvo su espacio con Los hermanos, de Terencio, en versión de Chiqui Carabantes, un montaje con aires de vodevil, música en directo y protagonizado por Pepón Nieto.
Con esta edición, el festival ha vuelto a combinar grandes nombres del teatro nacional con compañías extremeñas, ofreciendo una programación que entrelaza la tradición clásica con lecturas actuales, y reafirmando a Mérida como uno de los grandes escenarios del teatro clásico en Europa.