SANIDAD
El SES rinde homenaje a casi 600 sanitarios jubilados
La Junta reconoce en Mérida la trayectoria de 594 profesionales mientras historias como la del médico Carlos Coca reflejan décadas de vocación en el ámbito rural
Cuelgan la bata o el fonendoscopio, pero dejan tras de sí toda una vida de servicio público. El Servicio Extremeño de Salud (SES) ha despedido y rendido homenaje a cientos de profesionales sanitarios que se han jubilado tras años dedicados al cuidado de la ciudadanía.
Todos ellos, médicos, enfermeras y personal administrativo, han recibido este martes el reconocimiento a toda una carrera en un acto celebrado en el Palacio de Congresos de Mérida. La presidenta de la Junta, María Guardiola, ha participado en este homenaje a los profesionales jubilados y fallecidos en el último año y ha reiterado el compromiso del Ejecutivo autonómico con la mejora continua de los servicios públicos. En este sentido, ha subrayado la importancia de seguir fortaleciendo la sanidad y mantener una escucha activa con los trabajadores del sistema sanitario.
La jefa del Ejecutivo extremeño ha trasladado, además, el agradecimiento de toda la sociedad a los 594 profesionales reconocidos, cuya trayectoria ha estado marcada por la vocación de servicio, el compromiso con lo público y la dedicación al cuidado de la ciudadanía.
El acto ha servido para poner en valor décadas de trabajo en el sistema sanitario público y la contribución de los profesionales a la calidad de la atención en Extremadura, destacando su papel esencial en el bienestar de la población.
Un legado que perdura en el mundo rural
Entre las historias que ejemplifican esta vocación destaca la de Carlos Coca, médico de Santa Marta de los Barros, donde su familia ha ejercido de forma ininterrumpida desde 1877. Casi 150 años de tradición que ahora llegan a su fin con su jubilación.
"Me paseo por el cementerio de vez en cuando para ver a mis pacientes y a recordar a mis ancestros de aquella época, mis abuelos y los médicos de mi familia", ha señalado, al evocar su vínculo con varias generaciones de vecinos.
El facultativo ha explicado que ha visto crecer familias enteras y ha compartido con ellas preocupaciones, alegrías y despedidas. "Al final son 8 o 9 generaciones las que uno ve pasar por aquí, a los 2 o 3 días de llegar aquí el primer señor que me falleció fue un sacerdote y me dijo Carlitos, Carlitos, yo te bauticé y tú me vas a certificar", ha recordado.
Perteneciente a la segunda promoción de Medicina de la Universidad de Extremadura, Coca ha defendido durante toda su carrera un modelo basado en la cercanía y el tiempo para escuchar a los pacientes.
Junto a él, vecinos como Joaquina Salguero, Carmen Villa o Virtudes León han querido reconocer su trayectoria. "Muy agradecida como médico excepcional y como persona también", ha afirmado Salguero. "Ojalá tengamos suerte y venga uno como él", ha añadido Villa. Por su parte, León ha destacado que es "una persona muy buena y que nos ha tratado muy bien siempre".
El propio Coca ha advertido de las dificultades históricas de ejercer en el ámbito rural: "La sanidad rural es un mundo aparte cuando empezamos no teníamos ni ambulancia".
En agosto, colgará definitivamente la bata. Con ella se despide no solo un médico, sino una tradición familiar que ha cuidado de Santa Marta de los Barros durante casi siglo y medio.


