19 Octubre 2022, 11:06
Actualizado 19 Octubre 2022, 11:06

Este miércoles se cumplen 238 días desde que Rusia llevó a Ucrania a la guerra. En las últimas semanas la situación ha cambiado en el frente, un cambio producido por las ofensivas de las tropas ucranianas en el sur, en Jerson, pero sobre todo en el noreste, en la provincia de Jarkiv. Donde se han desocupado ciudades estratégicas y simbólicas.

Una consecuencia es el desplazamiento del frente. Ahora, se combate, principalmente en dos puntos. Uno en Bajmut, en el Dombás. Ucrania se resiste a perder esta ciudad por su componente psicológico, que sería comparable al de la pérdida de Mariúpol. Pero también estratégico, porque prueba que Rusia no controla la totalidad de los territorios anexionados tras las consultas ilegales. 

El otro frente está en Jerson, en el río Dnieper. Según fuentes militares la ciudad podría ser recuperada en unas dos o tres semanas, lo que haría que las tropas rusas tuvieran que replegarse al sur de este río que, serviría de frontera natural entre ambos ejércitos.

La situación ahora en primera línea de frente, grosso modo, es de cierta ventaja para el ejército de Kiev, que sigue recibiendo un armamento de Occidente que ha ayudado a equilibrar la situación. Aunque Rusia sigue utilizando la táctica del bombardeo indiscriminado de ciudades, ayudado de drones iraníes. Algo que viene a demostrar la falta de palabra del presidente Putin, según afirma el periodista, de Canal Extremadura, Rubén Tejedor.

También consultamos al experto en relaciones internacionales, Francisco Rodríguez, quien lamenta los últimos acontecimientos de la guerra porque suponen, afirma, una "vuelta atrás" en los avences logrados por Ucrania. En relación a los ataques indiscriminados, Rodríguez considera que es un símbolo de debilidad de Rusia al intentar provocar el terror en la población ucraniana. "La victoria moral está hoy del lado ucraniano, pero veremos a ver cómo se van desarrollando los acontecimientos", sentencia.

En cuanto al drama humanitario tras la guerra, Rubén Tejedor alerta de la dureza del invierno en la zona y las víctimas que podrían dejar las temperaturas extremas.

 

Cómo viven el conflicto ucranianos y rusos desde Extremadura

Desde nuestra región, aquellos a quienes el conflicto les toca de cerca, aunque lo vivan desde la distancia, siguen preocupados por el devenir de la guerra. Alexander Starikov es ucraniano y reside en Casas del Castañar. Su familia residía en Jersón, pero han conseguido huir. En su país aún permanecen su hermana y su primo, que actualmente trabajan para una fundación humanitaria ayudando a evacuar a personas del país.

Asegura Alexander que no puede hablar con sus familiares o amigos porque tienen que hacerlo a través del teléfono y corren el riesgo de que sus comunicaciones sean interceptadas por las tropas rusas. Otros, directamente, han desaparecido.

En Villafranca de los Barros reside Ludmila. Ella es rusa y está casada con José Antonio Barragán, quien ha atendido a Canal Extremadura. Su familia política en rusa, asegura, tiene mucho desconocimiento de lo que ocurre en la guerra, por todo lo que ocultan desde las instituciones del país. 

Ellos acogieron a una madre y su hija en su residencia de Villafranca. Nos cuenta que la madre se adaptó enseguida a su nueva vida, pero la hija tuvo muchas más dificultades. De hecho, finalmente, tuvieron que abandonar la vivienda y marcharse.

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