DÍA DE LAS PERSONAS SIN HOGAR
Giovanni, de la pérdida del hogar a recuperar su vida: "Ahora soy persona, antes no"
Canal Extremadura Giovanni Canazza
En Extremadura, cientos de personas viven sin un hogar. Detrás de esa realidad hay historias personales marcadas por las dificultades, pero también por la posibilidad de volver a comenzar.
Giovanni Canazza sabe bien lo que significa perder la estabilidad y tener que empezar de cero. "Por decirlo fácil, ahora soy persona y hace 20 años no", resume. Durante mucho tiempo, una grave adicción ocupó su vida y condicionó sus decisiones. La separación de su pareja agravó la situación y comenzó a alojarse en casas de conocidos hasta que llegó un momento en el que solo le quedaban dos opciones: la calle o un centro de acogida. Y aquí aparece Cáritas Diocesana Mérida Badajoz.
Giovanni entró en el Centro Padre Cristóbal con la intención de quedarse apenas unos días, para poder ducharse y buscar un piso. Sin embargo, no tenía los recursos necesarios para hacerlo. Fue entonces cuando comenzó un proceso que le permitió tomar conciencia de su situación y dar los primeros pasos hacia la recuperación.
El acompañamiento para volver a empezar
"Me abrieron los ojos y empecé a salir del hoyo", recuerda. Reconoce que el camino no fue fácil y que, para salir de una situación así, es fundamental pedir ayuda. "Hacerlo solo es casi imposible", asegura. Por eso, insiste, hay que reconocer lo que ocurre y aceptar el apoyo de quienes pueden acompañarte en el proceso.
Ese acompañamiento también le ha permitido recuperar vínculos importantes. Giovanni ha vuelto a estrechar la relación con sus dos hijos y mantiene una buena relación con su expareja, a quien considera hoy su mejor amiga. Ahora mira al futuro con otra cara. De hecho, una de sus grandes ilusiones es la boda de su hija, el próximo año. Un evento para el que lleva tiempo ahorrando.
"Pide ayuda, no te mereces eso"
Con motivo del Día de las Personas Sin Hogar, Giovanni pone su experiencia al servicio de quienes atraviesan una situación parecida. Su mensaje es claro: "Pide ayuda, que no cuesta. Es que encima sales ganando". "No te conformes con estar todo el día en el suelo pidiendo, pasando frío o calor. No te mereces eso", sentencia.
En lo que va de año, Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz ha atendido a 342 personas en situación de vulnerabilidad residencial. De ellas, 136 han salido de la calle. La historia de Giovanni recuerda que perder la estabilidad residencial puede ser el comienzo de una etapa muy difícil, pero que el acompañamiento y el acceso a recursos pueden ayudar a recuperar la autonomía, reconstruir relaciones y volver a imaginar un futuro propio.