Nervios y mucha emoción. Miles de niños y niñas de toda la región abrían sus paquetes para comprobar si los Reyes Magos habían cumplido sus deseos. Muchos estaban aún medio dormidos, pero sus ojos brillaban y las sonrisas les delataban.
Una mañana mágica para los más pequeños
Desde primera hora, las casas se llenaron de risas y sorpresas. Cada regalo era un sueño cumplido, y cada mirada, un reflejo de la ilusión que acompaña esta tradición.

Los deseos se hacen realidad
Para muchos, los juguetes esperados estaban bajo el árbol, mientras otros descubrían nuevas sorpresas que arrancaban gritos de alegría.
La magia que une a las familias
Más allá de los regalos, la jornada se convirtió en un momento de encuentro familiar, donde la emoción compartida hizo que la mañana fuera inolvidable.