TERREMOTO EN COLOMBIA
La comunidad colombiana en Extremadura, en vilo tras el devastador terremoto en su país
Los residentes en la región se organizan para saber cómo están sus familiares tras los cortes de luz y agua
La angustia y la incertidumbre se han instalado a miles de kilómetros de distancia. El fuerte terremoto que ha sacudido a Colombia mantiene en vilo a los colombianos que actualmente residen en Extremadura. Durante las últimas horas, los teléfonos móviles se han convertido en el único cordón umbilical para confirmar la seguridad de sus seres queridos en mitad del caos.
En Almendralejo, la árbitra de origen colombiano Melissa López ha vivido horas interminables de preocupación. Gran parte de su familia reside en Pereira, una de las ciudades que ha sufrido con mayor dureza el impacto del temblor. Aunque la falta de servicios básicos está duplicando el miedo en la zona, la comunicación directa con los suyos sigue siendo el mayor obstáculo.
"Vivimos momentos sobre todo de mucha angustia porque son horas clave ahora mismo. Están sin luz, están sin agua y todos los suministros están cortados; eso dificulta mucho más recibir información", relata Melissa. El seísmo sorprendió a la población en plena jornada diaria y, aunque afortunadamente no tiene que lamentar daños personales entre sus allegados, las escenas de desprendimientos provocaron el pánico: "He tenido familia que se ha quedado encerrada en universidades y en establecimientos porque, al ser a primera hora, ya había gente estudiando y trabajando".
Cadenas de apoyo y solidaridad extremeña
Esa misma preocupación se repite en Badajoz, donde vive Alejandro Peña desde hace siete años. Toda su familia reside en Manizales y, aunque se encuentran a salvo, destaca la importancia de las redes de apoyo vecinales y el calor recibido por la sociedad extremeña en estos momentos críticos.
"Esta mañana hemos compartido mensajes de WhatsApp, ayer también. Nos preguntamos cómo está la familia de unos y de otros, saber cómo están sus familiares y los nuestros. Además, he recibido muchos mensajes de ánimo de todos mis amigos españoles", agradece Alejandro.
Tras la primera sacudida, la prioridad absoluta en las regiones afectadas se centra ahora en volver a ponerse en pie. Una tarea ingente ante los severos daños materiales, pero que la comunidad afronta con la entereza que les define. "Es lo que tenemos los colombianos: tenemos empuje, arranque. Yo sé que ahora hay gente que está pasando por muchas dificultades, pero tenemos la energía, las ganas y la fuerza para salir adelante", concluye con optimismo. Una reconstrucción material y emocional que el pueblo colombiano ya apoya, más unido que nunca, desde Extremadura.
