CAMPO
La plaga de la pudenta pone en riesgo 20.000 hectáreas de arroz en Extremadura
Los arroceros alertan del aumento de este insecto, que reduce la calidad del grano, mientras arrancan los tratamientos en 25 municipios
Uno de los grandes cultivos de regadío de Extremadura afronta semanas decisivas. Los arroceros tienen puesta la mirada en la pudenta, una plaga que ha aumentado su presencia durante esta campaña y que podría afectar a unas 20.000 hectáreas de cultivo en la región. Para frenar su expansión, esta semana han comenzado los tratamientos en 25 municipios extremeños. Aunque se trata de una plaga endémica conocida por el sector, las prospecciones realizadas este año han detectado una mayor densidad de estos insectos, especialmente en las Vegas del Guadiana y los regadíos del Alagón.
La pudenta, un pequeño chinche, se alimenta inicialmente de malas hierbas y posteriormente se desplaza a los arrozales cuando el grano alcanza el denominado estado yesoso, uno de los momentos más sensibles del cultivo. Su picadura provoca daños que acaban afectando a la calidad final del arroz. "Esta plaga se alimenta de malas hierbas y después pasan al cultivo del arroz cuando ya está en el estado yesoso, más atractivo para ella. Al picarlo produce un daño que después se ve en los granos partidos cuando pasa por molino", explica Rosa María Moreno, técnica de la cooperativa La Encina de Palazuelo.
Los daños se identifican por una mancha oscura y necrosada en el grano, conocida en el sector como 'ojo de perdiz', un defecto que reduce su calidad comercial y puede depreciar el producto. "El daño de la pudenta se identifica a la hora de pelar el grano, que te deja una manchita. Si el arroz presenta ese defecto al industrializarlo, las partidas no se pagan igual y tampoco son servibles", señala Diego Rodríguez, presidente de la cooperativa La Encina de Palazuelo.
El problema no se limita a la parcela. Durante el procesado, los granos afectados son más frágiles y aumenta el porcentaje de arroz partido, lo que puede traducirse en pérdidas económicas para los productores. "El arroz ya tiene un problema gordo porque los precios están tirados por los suelos y los costes de producción son altísimos. Si esta plaga llegara a afectar mucho sería un problema añadido para el cultivo", advierte José Antonio Quintana, presidente de la cooperativa Río Búrdalo.
En Extremadura se cultivan alrededor de 18.000 hectáreas de arroz en explotaciones agrupadas en cooperativas que concentran cerca del 65% de la producción regional. Ante el incremento detectado este año, la Junta ha puesto en marcha una campaña de tratamientos generalizados. "Este año parece que la plaga es un poquito mayor que otros años, pero la Junta está empezando a hacer ya tratamientos generalizados, que es como se controla mejor", destaca Quintana.
Los agricultores coinciden en que el control individual resulta poco efectivo debido a la movilidad del insecto. "Puede ser que yo trate mi parcela y mi vecino no. Como son insectos que se mueven, es difícil de controlar", apunta Rodríguez.
Las próximas semanas serán clave para comprobar la eficacia de las medidas adoptadas y evitar que los daños de la pudenta terminen llegando a la cosecha.
