Buenas noticias para el campo extremeño. Durante este periodo del año, en el que la actividad agrícola se reduce, la lluvia está haciendo su trabajo: la región ha registrado 44 litros por metro cuadrado durante el mes de enero, una cantidad que no se recordaba en los últimos años y que deja buenas perspectivas para la cosecha.
Kiko, agricultor de La Vera, mira al cielo con satisfacción. El invierno más lluvioso de los últimos años está creando condiciones óptimas tanto para la agricultura como para la ganadería. Los tabaqueros de la comarca, como él, empezarán a arar en menos de un mes, preparándose para la siembra de mayo, gracias a la humedad acumulada en los suelos y a la previsión de más precipitaciones.
Planificando la campaña
En este momento, los agricultores atraviesan lo que se conoce como un periodo ocioso. Aunque no significa que no tengan trabajo, esta etapa reduce la actividad en el campo y se aprovecha para preparar las explotaciones, revisar maquinaria, organizar cultivos y planificar la campaña que viene.
A pesar de que el agua es siempre bienvenida, los profesionales del sector esperan que las lluvias lleguen ahora, en invierno, y no más tarde, cuando podrían interferir en las labores de siembra y poner en riesgo la planificación de los cultivos.