Dejar de fumar es una idea que ronda la cabeza de siete de cada diez fumadores, aunque no siempre resulta fácil hacerlo sin ayuda. El tabaquismo continúa siendo uno de los principales problemas de salud pública, especialmente en Extremadura, donde se registran las tasas de consumo más altas del país.
Fumar deteriora el sistema cardiovascular y aumenta de forma significativa el riesgo de sufrir infartos. Además, sus efectos no solo afectan a quien consume tabaco: más de siete millones de personas mueren cada año en el mundo por causas relacionadas con el tabaco, y 1,5 millones no eran fumadoras, sino víctimas del humo ajeno.
Desde el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo advierten de la gravedad de la situación. “En Extremadura especialmente estamos a la cabeza en consumo de tabaco”, señala su delegado regional, Emilio Salguero.
En España, cuatro de cada diez fumadores han intentado dejarlo, un proceso que requiere apoyo y herramientas adecuadas para superar el síndrome de abstinencia y cambiar hábitos. Los especialistas recuerdan que las recaídas forman parte del proceso y no deben vivirse como un fracaso.
Dejar el tabaco salva vidas, tanto propias como de quienes nos rodean.