7 Abril 2026, 11:05
Actualizado 7 Abril 2026, 11:05

Tirar comida ya no sale gratis. Los grandes supermercados y el sector de la hostelería se encuentran en el punto de mira de la Ley de Desperdicio Alimentario, una normativa que busca reducir al máximo el volumen de alimentos que acaba en la basura y fomentar su reaprovechamiento.

En las grandes superficies, el control pasa ahora por una mayor supervisión del stock, especialmente de aquellos productos próximos a su fecha de caducidad. Muchos clientes ven con buenos ojos esta medida. “A mí me parece necesario que se controlen ese tipo de cosas”, señala una consumidora. Otros reconocen su sorpresa: “Yo pensaba que eso ya existía”. Y hay quien destaca su dimensión social: “Que se dé una segunda salida a la comida que se desperdicia, porque hay mucha gente que pasa hambre”.

Precisamente, cuando los alimentos están a punto de caducar, la ley establece como prioridad la donación a entidades sociales o bancos de alimentos, evitando así que productos aptos para el consumo terminen desechados.

La normativa también señala directamente a los restaurantes. Comer fuera implica ahora algo más que llenar el estómago: llevarse la comida que sobra a casa se convierte en un derecho del cliente. El conocido “túper” deja de ser una excepción.

En establecimientos como la cervecería Sahannas, esta práctica ya es habitual. “Desde el día uno que abrimos nuestras puertas, nuestros túpers para llevar con bolsa son totalmente gratis para nuestros clientes”, explica José María Durán, administrador del local.

El mensaje es claro: si no te lo comes, te lo llevas. Sin excusas, sin vergüenza y sin pagar el envase. Una costumbre que empieza a calar sobre todo entre los más jóvenes. “Sobre todo jóvenes son los que más se suelen llevar la comida que les sobra para casa”, comenta un trabajador. Algunos clientes lo tienen claro: “Lo suelo pedir para llevar”, mientras que otros reconocen que hasta ahora no lo hacían, pero lo harán “a partir de ahora”.

Además del consumo humano, la ley contempla otras vías para evitar el desperdicio, como la alimentación animal. En algunos negocios ya se están valorando estas opciones. “Estamos barajando donarlo, sobre todo, para comida de animales”, explica de nuevo José María Durán.

Desde tiendas especializadas destacan la importancia de hacerlo de forma controlada. “Si es destinado a colonias o a protectoras que lo necesitan, mejor, porque se tiene más cuidado y está todo más supervisado”, apunta Aarón Riantelo, dependiente de una tienda de productos para animales.

Porque con esta ley, tirar comida tiene consecuencias. Las sanciones por incumplir la normativa pueden alcanzar hasta los 500.000 euros.