Extremadura
14 Julio 2020, 13:06
Actualizado 14 Julio 2020, 13:06

La aparición de brotes en Extremadura, uno en el área de salud de Navalmoral de la Mata y seis en el área de Badajoz todavía activos, ha llevado al gobierno autonómico a tomar la decisión de suspender las visitas en algunas residencias de mayores

Han sido los más afectados durante esta pandemia, y por eso es fundamental velar por su seguridad y evitar cualquier posible contagio. La primera barrera es muy evidente: evitar el trasiego de personas durante las visitas. A pesar de que se han reducido al mínimo, la presencia de familiares en las residencias de mayores se convierten en un posible foco que estos centros sociosanitarios, tan golpeados por la pandemia, no se pueden permitir.

En la actualidad, permanecen cerradas a visitas las residencias del área de salud de Badajoz. Concretamente son treinta y seis centros sociosanitarios, todos los correspondientes a las zonas de Badajoz, Olivenza, Montijo y Jerez de los Caballeros. También la Residencia Asistida de Cáceres, el Cuartillo, tomó la decisión de cerrar sus puertas durante 5 días, al dar positivo uno de sus residentes en una prueba de control. De hecho, se trataba de un paciente que ya había padecido la enfermedad y al que se le está realizando un estudio serológico más exahustivo para conocer el alcance de su situación.

Otras residencias, en las que no existe mayor peligro, también han decidido suprimir las visitas y volver a las videollamadas, por precaución. Es el caso de la Residencia Los Olivos, de Mérida, que fueron los primeros, allá por el mes de marzo, en cerrar sus puertas para proteger a sus ancianos. Lola Martínez Noriega, directora del centro, apuntaba que "estamos comenzando a recibir muchas visitas de fuera de la región, o de lugares donde hay brotes activos", motivo por el que han vuelto a preferir la cautela suprimiento las visitas de familiares.

Aspectos psicosociales

En la otra cara de la moneda, esta decisión provoca otro daño menos visible pero, a veces, más profundo en nuestros mayores: el emocional.

"Realmente es tan triste la vida que llevan que no quieren vivir"

La presidenta de la Fundación Pilares y gerontóloga, Pilar Rodríguez, advertía de que "se ha puesto, quizá con demasiado énfasis, el foco en la preservación de la salud y la seguridad de las personas mayores. Esto es importante, sin duda, pero no podemos olvidar los efectos psicosociales que está produciendo esta pandemia". La situación se ha tornado dramática para muchos de nuestros ancianos, explicaba Rodríguez, quien alertaba de que "hay personas que se han negado a comer y dicen que prefieren morirse. Realmente es tan triste la vida que llevan que no quieren vivir. Se han producido suicidios".

Por todo ello, la gerontóloga apuntaba que es necesario encontrar el modo de combinar la protección a la salud y la importancia que tiene la relación social y afectiva, sobre todo con la familia, en este colectivo. "Tienen que buscar la manera de protegerlos sin privarlos de aquello que más les importa en la vida", matizaba.