Viajar cuesta más, pero pocos renuncian a sus vacaciones
El encarecimiento del turismo y la inestabilidad internacional obligan a muchos viajeros a replantearse destinos, pero no la idea de desconectar este verano
El precio de las vacaciones se ha disparado hasta niveles históricos, hasta el punto de que cada vez más personas se plantean si podrán permitírselas este año. El encarecimiento general del turismo abre un debate incómodo: si los españoles están dispuestos a renunciar a sus vacaciones por motivos económicos.
A este escenario se suma un contexto internacional marcado por guerras, tensiones entre países o alertas sanitarias, factores que tampoco parecen invitar a viajar. Sin embargo, en la calle la percepción es clara. Uno de los consultados afirmó con rotundidad: "Después de 54 años trabajando y cotizando yo me voy de vacaciones, lo siento mucho". En la misma línea, otro ciudadano matizó que "renunciaría a irme por los sitios que pueda haber peligro, pero si no hay peligro".
Otros entrevistados se muestran aún más contundentes. "Después de todo el año cansado, me tengo que ir sí o sí", aseguró uno de ellos, mientras otro recalcó: "Yo no tengo por qué renunciar a mis vacaciones".
Destinos sí, pero con cautela
Eso sí, no todos los destinos entran en los planes. El factor seguridad pesa cada vez más a la hora de elegir lugar. Así lo explicó José Luis Martín, responsable de Colorum Viajes, quien señaló que "evidentemente Emiratos Árabes ni siquiera los estamos ofreciendo". Además, añadió que muchos clientes descartan directamente "Rusia o toda la parte de Europa del Este".
Los propios viajeros coinciden en esa prudencia. "No me voy a ir a un destino en el que pueda correr peligro", explicó uno de ellos. Otro fue aún más explícito: "Por ejemplo, a Gaza o a sitios donde hay guerra no voy a ir".
Aun así, siempre hay quien relativiza los riesgos. "No le tengo miedo a eso. La vida ya es demasiado complicada para ir teniendo miedo a esas cosas", sostuvo uno de los entrevistados.
El combustible, el gran freno
Más allá del destino, el aumento de los precios, especialmente de los combustibles, se ha convertido en otro obstáculo importante para viajar. "Con los precios que hay, nos está tirando para atrás; estamos mirando el norte y una semana de los mil euros no baja", lamentó una familia.
El encarecimiento del transporte por carretera también se nota en el bolsillo. "Si tú antes al coche le echabas 50 euros y te podías ir a Cádiz, ahora ¿qué le tienes que echar?, ¿80 o 90 euros?", se preguntó otro ciudadano, que llegó a ironizar: "Ten en cuenta que la gasolina, la culpa la tiene ya sabemos quién, el rubio que está to’ joío".
Ofertas para no renunciar
Pese a todo, el sector intenta amortiguar el golpe. Desde las agencias aseguran que las aerolíneas están haciendo un esfuerzo. José Luis Martín explicó que "están asumiendo gastos para que no repercutan los precios de los carburantes en el cliente final". Además, subrayó que "con las ofertas sí que se está paliando un poco la situación".
En conclusión, aunque los precios aprietan y la incertidumbre pesa, la mayoría lo tiene claro: a las vacaciones no se renuncia.


