Coronavirus y hantavirus: dos virus, riesgos muy distintos

Aunque ambos pueden causar síntomas respiratorios, su forma de contagio, alcance y gravedad los convierten en amenazas sanitarias muy diferentes

Nacional
Coronavirus-Hantavirus
Redacción Canal Extremadura
8 Mayo 2026, 10:33 | Actualizado 8 Mayo 2026, 10:41

El coronavirus y el hantavirus son patógenos distintos, con mecanismos de transmisión, impacto social y niveles de gravedad muy diferentes. Aunque ambos pueden provocar síntomas respiratorios, la clave práctica para diferenciarlos es clara: la COVID‑19 se transmite principalmente entre personas, mientras que el hantavirus suele pasar de roedores a humanos, con contagios interpersonales muy poco frecuentes.

El coronavirus (COVID‑19) está causado por el SARS‑CoV‑2, un virus respiratorio cuyo principal reservorio es el ser humano. Se propaga con facilidad por el aire, a través de gotas y aerosoles que se emiten al hablar, toser o incluso respirar, especialmente en espacios cerrados y mal ventilados. Esta elevada capacidad de transmisión permitió que la enfermedad se extendiera rápidamente y alcanzara una dimensión global.

Por el contrario, el hantavirus pertenece a una familia de virus zoonóticos asociados fundamentalmente a roedores silvestres. El contagio se produce por la inhalación de partículas contaminadas procedentes de la orina, las heces o la saliva de estos animales, especialmente al limpiar espacios cerrados, graneros o zonas rurales. La transmisión entre personas es excepcional y solo se ha descrito en cepas muy concretas, como la denominada Andes, siempre en contextos de contacto muy estrecho.

Síntomas similares al inicio, evolución diferente

En cuanto a la sintomatología, ambas infecciones pueden comenzar de forma parecida, con fiebre, malestar general y dolores musculares, lo que puede dificultar su identificación en las fases iniciales. Sin embargo, el hantavirus suele asociarse con mayor frecuencia a síntomas gastrointestinales, como náuseas, vómitos o dolor abdominal, y puede evolucionar de forma rápida y abrupta hacia cuadros graves de insuficiencia respiratoria o renal.

La COVID‑19, en cambio, presenta un espectro clínico más amplio, que va desde infecciones leves hasta neumonías graves, con síntomas característicos como la pérdida del olfato y del gusto y posibles complicaciones multiorgánicas, especialmente en personas vulnerables.

Letalidad y prevención

Una de las diferencias más relevantes reside en la letalidad. El hantavirus presenta una mortalidad individual más elevada, que puede situarse entre el 5 % y más del 30 %, dependiendo de la cepa. La COVID‑19, aunque con una letalidad media inferior, causó un impacto sanitario mucho mayor en términos absolutos debido a su enorme número de contagios a escala mundial.

También difieren de forma notable las medidas de prevención y tratamiento. Frente a la COVID‑19 se desarrollaron vacunas y antivirales específicos, además de estrategias como la ventilación, el uso de mascarillas y la reducción de contactos. En el caso del hantavirus, no existe vacuna ni tratamiento antiviral específico, por lo que la prevención se basa en el control de roedores y en extremar las precauciones al limpiar espacios cerrados o rurales.

“La COVID‑19 contagia más; el hantavirus mata más en proporción, pero se transmite mucho menos”.

En definitiva, el coronavirus resultó más peligroso desde un punto de vista poblacional por su facilidad de propagación, mientras que el hantavirus, aunque mucho menos frecuente, puede ser más grave a nivel individual.