REDES SOCIALES
El destino de nuestra huella digital tras la muerte: cómo gestionar las redes sociales
¿Qué ocurre con las fotos, comentarios, correos electrónicos y perfiles que esa persona tenía activos? El rastro único de datos que dejamos al navegar es la llamada huella digital
Canal Extremadura Persona navegando por redes sociales en una imagen de archivo
Cuando ocurre una tragedia o una persona fallece de forma repentina, el duelo familiar convive con una serie de dudas administrativas que, hoy en día, saltan al entorno digital. ¿Qué ocurre con las fotos, comentarios, correos electrónicos y perfiles que esa persona tenía activos? El rastro único de datos que dejamos al navegar —desde las redes sociales y de mensajería hasta los emails y las cookies— conforma la denominada huella digital, un legado tecnológico cuyo borrado completo es complejo, pero para el que existe un protocolo legal establecido.
"Borrar nuestra huella digital es prácticamente imposible, pero sí es verdad que podemos eliminar, por ejemplo, desde Google toda la información que tengamos y después tenemos el derecho al olvido, es decir: nosotros podemos ponernos en contacto con cada una de ellas para que borren nuestra información", explica Abel Hernández, cofundador de la Agencia Visual. En el caso de personas fallecidas, este derecho en España viene regulado de forma estricta por la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales (LOPDGDD).
El protocolo para los familiares y herederos
La normativa nacional ampara a los familiares vinculados por razones familiares o de hecho, así como a los herederos universales, para dirigirse a los prestadores de servicios de internet y solicitar el acceso, rectificación o supresión de los datos del difunto. "Para alguien fallecido también nosotros podemos pedir su eliminación siguiendo los protocolos que tiene cada una de ellas aportando una documentación que, normalmente, suelen pedir", añade Abel Hernández.
Aunque cada gigante tecnológico dispone de sus propios formularios de contacto y soporte técnico, existe un núcleo de documentación común que cualquier persona debe preparar para tramitar la baja de un perfil: certificado médico de defunción, identificación del solicitante y vínculo legal o familiar.
Las redes sociales han adaptado sus sistemas para ofrecer alternativas a la eliminación radical del contenido. Plataformas de Meta, como Facebook e Instagram, permiten a los familiares elegir entre dos caminos diferenciados. El primero es la desactivación y borrado total del perfil, lo que hace desaparecer de la red todo el historial del usuario.
La segunda opción consiste en convertir la cuenta en conmemorativa. Este procedimiento congela el perfil del fallecido para evitar que aparezcan notificaciones automáticas de cumpleaños o sugerencias de amistad. Las cuentas conmemorativas añaden la palabra "En memoria de" junto al nombre de la persona.