España reduce un 7,7 % su producción de vino tras tres años de sequía
El país mantiene el mayor viñedo del mundo, pero cae en superficie, producción, consumo y valor exportado, según los últimos datos de la OIV
España cerró 2025 con una caída del 7,7 % en la producción de vino, hasta situarse en 28,7 millones de hectolitros, según los datos difundidos por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV). A pesar de ello, el país se mantiene como el mayor viñedo del mundo, con 919.000 hectáreas, y como tercer productor mundial, aunque ambos indicadores se sitúan por debajo de su media histórica tras tres años consecutivos de sequía y calor extremo.
Menos viñedo y menor rendimiento
La OIV confirmó que la superficie de viñedo en España descendió un 1,3 % respecto al año anterior, como consecuencia del arranque paulatino de viñas. El organismo explicó que estos terrenos están siendo sustituidos por cultivos más rentables, como el olivar intensivo, una tendencia que se consolida en varias zonas productoras.
En cuanto a la producción, la organización detalló que los 28,7 millones de hectolitros registrados en 2025 suponen un 17 % menos que la media del último lustro, un retroceso directamente vinculado a las condiciones climáticas adversas, con escasez de lluvias y temperaturas extremas durante gran parte del ciclo vegetativo.
Consumo a la baja y exportaciones contenidas
El consumo interno tampoco escapó a esta tendencia. La OIV señaló que el mercado nacional se situó en 9,4 millones de hectolitros, lastrado por la pérdida de poder adquisitivo y por los cambios en los hábitos de consumo, especialmente entre los más jóvenes. En el ámbito exterior, España exportó 19,6 millones de hectolitros, lo que supone un descenso del 2,2 %, y redujo su facturación hasta los 3.000 millones de euros. El organismo puntualizó que la caída se concentró en el vino embotellado, mientras que el vino a granel mostró una ligera resistencia en los mercados internacionales.
Un escenario complejo para el sector
Por todo ello, la OIV advirtió de que España se mueve en un contexto marcado por una menor oferta, una demanda débil y unos mercados internacionales cada vez más competitivos, con precios ajustados y un consumo global en retroceso. Un escenario que, según el organismo, no permite previsiones optimistas a corto plazo para el conjunto del sector vitivinícola.


