REGADÍO
Monterrubio de la Serena inicia su nueva era de regadío con un sistema pionero y autosuficiente
La infraestructura, con una inversión cercana a los 20 millones, permitirá regar 1.200 hectáreas y triplicar la producción agrícola
Monterrubio de la Serena inicia una nueva etapa agrícola con la puesta en marcha definitiva de su regadío, que comenzará a funcionar en menos de 48 horas. Tras una inversión de casi 20 millones de euros, el proyecto llevará agua a 1.200 hectáreas, una transformación con la que se espera triplicar la producción de la zona.
El regadío de Monterrubio es un organismo vivo. Su “cerebro” está en la sede de la Comunidad de Regantes, donde opera un sistema de telecontrol vanguardista, monitorizado a distancia y completamente autosuficiente gracias a una planta solar.
Antonio Manuel Hidalgo, técnico de la comunidad de regantes, explica: "Es una comunidad de regantes que está desconectada de red. Tenemos un campo solar de 1,3 MW y con ese campo solar somos capaces de suministrar toda la energía que consumimos. El agricultor, desde el móvil, puede abrir y cerrar válvulas, programar, ver los consumos, ver riesgos futuros..."

Imagen: José Manuel Cortés
Una infraestructura clave para garantizar el agua
El “pulmón” de este proyecto es su inmensa balsa, considerada una de las grandes obras de ingeniería de este tipo en España. Esta reserva almacena casi dos hectómetros cúbicos de agua, procedente del Arroyo de Benquerencia y del río Zújar, garantizando así el suministro.
José García, presidente de la Comunidad de Regantes Valle del Zújar, señala: "La zona que se va a regar es una zona que echa muy pronto de menos la humedad en tierra. Entonces, el desarrollo del fruto, de la aceituna, no se completa. Con el agua ese proceso se va a realizar, se va a completar".

Imagen: José Manuel Cortés
Un sistema integral para transformar el campo
Pero para que el agua llegue al campo son necesarias las “arterias” del sistema. La estación de bombeo distribuye la presión necesaria para llevar el agua desde la balsa hasta cada parcela, completando un entramado técnico de alta eficiencia.
José Joaquín Ibarra, técnico de la comunidad, subraya: "Al final todo el conjunto es importante, pero podríamos decir que aquí está lo más importante: las bombas, la captación, el almacenamiento..." Y el “corazón” de este sistema late ya en las más de 300 parcelas beneficiadas. El agua permitirá revitalizar el olivar tradicional e impulsar nuevos cultivos como el almendro y el pistacho, abriendo nuevas oportunidades económicas para la zona.


