SOLIDARIDAD
Un joven de Guareña fabrica férulas y collarines con impresoras 3D para enviar a Venezuela
José Miguel Sanabria mantiene sus impresoras funcionando las 24 horas y busca ahora una vía para hacer llegar el material sanitario a las zonas afectadas por los terremotos
La solidaridad también se imprime en 3D. Un joven de Guareña, José Miguel Sanabria ha puesto su tiempo, sus conocimientos y sus impresoras al servicio de los afectados por la tragedia que vive Venezuela, para fabricar férulas y collarines destinados a ayudar en las labores de atención sanitaria.
Desde el pasado lunes, sus dos impresoras 3D trabajan sin descanso durante las 24 horas del día para producir material médico de emergencia. Hasta el momento ha impreso 140 piezas y su objetivo es alcanzar las 250 piezas antes de realizar el envío.
La iniciativa surgió a través de un grupo de WhatsApp que comparte con otros aficionados a las impresoras 3D en distintos puntos del país: "Vimos que podíamos ayudar de esta manera, fabricando férulas, collarines y material médico que en estos momentos hace falta", explica José Miguel.

El ritmo de producción ha superado sus expectativas. En apenas unos días ya ha conseguido fabricar y empaquetar 140 piezas, una cifra que espera incrementar en los próximos días gracias también a la colaboración de vecinos y amigos. De hecho, ante la falta de material para seguir imprimiendo, decidió pedir ayuda a través de las redes sociales. "El segundo día de estar imprimiendo veía que me quedaba sin material y lancé una publicación por Facebook. Gracias a eso me han hecho varias donaciones de amigos, incluso han venido a ayudarme a empaquetar y a recortar etiquetas", relata.
El reto de hacer llegar el material
Ahora, el principal reto es la logística. José Miguel busca la forma de hacer llegar todo este material sanitario a quienes más lo necesitan sobre el terreno. "Lo que estamos buscando es encontrar el modo de hacer llegar este material a Venezuela", señala el joven, que confía en que las férulas y collarines puedan ser utilizados por los equipos que atienden a los damnificados.
Para Sanabria, esta iniciativa tiene un importante componente humano y emocional. "Este proyecto nos llena porque sabemos que este material ayudará a alguien", afirma. "Es uno de los proyectos más satisfactorios y gratificantes a los que me he enfrentado", asegura.


