Un enfrentamiento cargado de emociones y momentos inolvidables. Así se ha vivido el partido estrella del fútbol modesto en el estadio Romano: la Copa de Extremadura, donde la UP Plasencia y el CD Quintana se enfrentaban con la ilusión de lograr el primer título copero regional.
Momentos para la historia
La emoción también se ha dejado sentir en lo personal: la familia Nogales, con el entrenador y el capitán del Quintana como hermanos, ha dejado momentos para el recuerdo, cuando el técnico Pedro Nogales tuvo que acudir a atender a su propio hermano tras una lesión en el codo. “Era el único que estaba ahí en el banquillo que podía salir… y al final es mi hermano, y el corazón también aprieta”, confesaba Pedro Nogales.
En el terreno de juego, Jesús Rubio volvió a brillar, marcando dos goles y repartiendo una asistencia que mantuvo vivas las opciones de su equipo, aunque finalmente la victoria cayó del lado de la UPP. Para Carlos Baños, entrenador de Plasencia, el triunfo tiene un valor histórico: “Me enamoré de este club la otra vez que estuve aquí y quería volver”.
El capitán Óscar Alejo resumió el sentimiento del club y de la ciudad: “Levantar la copa para Plasencia es un orgullo”. Para los seguidores, que llevan tres temporadas sin competir en categoría nacional, este trofeo significa mucho más que un pase a la previa de la Copa del Rey: es una victoria que revive la historia del fútbol en Plasencia y devuelve la ilusión a toda una ciudad.