3 Marzo 2026, 16:16
Actualizado 3 Marzo 2026, 16:39

Malas noticias las que dejó el fin de semana en voleibol con el descenso del Extremadura Arroyo.
Las arroyanas han perdido su plaza en Superliga Femenina 2 a tres jornadas para el final de la liga. Lo tenían complicado y se confirmó lo esperado tras caer por 3-0 ante el líder, Tenerife. Con esta derrota, el Extremadura Arroyo ya es equipo de Primera División Nacional.

Un golpe duro para el club y su presidente

Una de las personas más afectadas por el descenso del Extremadura Arroyo es su presidente, Adolfo Gómez, Tate. Ligado al club desde sus inicios —primero como entrenador y hoy como presidente— se muestra realista y reconoce que el descenso no les ha sorprendido: los resultados y el tiempo que tardó el equipo en encajar daban pistas del desenlace final.

Jugar media temporada fuera de su pabellón, un presupuesto no ajustado a la categoría, la ausencia de un patrocinador oficial, y la salida de Flavia y de jugadoras veteranas son algunos de los motivos que señala para explicar la pérdida de categoría.

Fin a una etapa de 16 años en la élite del voleibol

Con este descenso, llega a su fin una etapa de 16 años entre las dos primeras categorías del voleibol nacional. El modesto Extremadura Arroyo se asomó por primera vez a la élite el 18 de abril de 2010, con el ascenso a Superliga 2 tras vencer 3-0 a Lleida.
Tres años y dos días después, logró el ascenso a la máxima categoría tras ganar, también 3-0, a Vall d’Hebrón.

El equipo se mantuvo en Superliga hasta 2017, regresó en 2019 —el ascenso se logró el 28 de abril— pero dos meses después el club tuvo que renunciar a la categoría por falta de apoyos económicos. Desde entonces ha competido en Superliga Femenina 2 hasta esta temporada, en la que pierde definitivamente la categoría.

En este período, el club también ha llevado el nombre de Extremadura y de toda la región por la Copa de la Princesa, en la que participó en cuatro ocasiones.

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El Extremadura Arroyo consuma su descenso