Las intensas lluvias y los fuertes vientos de las últimas borrascas han provocado importantes daños en numerosos municipios de la región, con cientos de árboles caídos como consecuencia de las inundaciones y los temporales. Desde hace semanas, los ayuntamientos trabajan para retirar los ejemplares dañados y replantar nuevas especies en calles, parques y avenidas.
Replantar, pero con coherencia y espacio
Una labor que ha sido valorada positivamente por los colectivos ecologistas, aunque con matices. Desde organizaciones como Adenex insisten en que la reposición del arbolado debe realizarse con criterios técnicos, teniendo en cuenta tanto la especie elegida como el espacio necesario para el correcto desarrollo de las raíces. Y es que, según explican, una de las principales causas de la caída de árboles durante los temporales no es únicamente el viento, sino la falta de espacio para el enraizamiento.
A esta situación se suman otros problemas estructurales derivados de una mala planificación urbana: podas excesivamente agresivas, raíces dañadas por obras, especies mal elegidas o árboles plantados en calles estrechas pese a desarrollar copas de gran tamaño. También alertan de la llegada desde los viveros de ejemplares con raíces deformadas, incapaces de anclarse correctamente al suelo.
Ante este escenario, el colectivo ecologista reclama la elaboración de planes de gestión del arbolado urbano y la aprobación de una ley regional que garantice podas técnicas adecuadas y una correcta elección de especies.