La musicoterapia, definida como el uso clínico y profesional de la música y sus elementos para mejorar la salud física, mental, cognitiva y emocional, forma ya parte del día a día de los mayores del centro residencial Ciudad Jardín de Plasencia. Gracias a la Fundación Atrio, los residentes participan en sesiones donde la música se convierte en una herramienta terapéutica capaz de abrir recuerdos, activar emociones y fomentar la interacción social.
En cada sesión, los participantes utilizan instrumentos sencillos o incluso solo las manos para crear sonidos y ritmos que favorecen la expresión y el bienestar. La musicoterapeuta Constanza Caruso, responsable del taller, explica cuál es el enfoque que guía el trabajo:
“La idea es estimular las emociones y poder trabajar el recorrido de su vida a través de la música. La música no es terapéutica de por sí, si no se hace el trabajo con el terapeuta para estimular las emociones”, señala.
La respuesta de los usuarios confirma ese impacto positivo. Algunos residentes que no pueden manejar instrumentos tradicionales encuentran en estos talleres un espacio accesible y motivador. Es el caso de Milagros Vivas, que vive las sesiones con entusiasmo:
“Yo que no puedo utilizar un instrumento, pues toco las palmas. Ella lo hace muy alegre”, afirma.
Más allá del componente terapéutico, estas actividades ofrecen a los mayores un paréntesis en su rutina, un momento para relacionarse, divertirse y, por qué no, descubrir la experiencia de tocar un instrumento, una habilidad para la que nunca es tarde.
La iniciativa refuerza así el compromiso del centro y la Fundación Atrio con el bienestar emocional y cognitivo de las personas mayores, demostrando que la música, acompañada de un enfoque profesional, puede convertirse en una aliada poderosa para mejorar la calidad de vida.