21 Febrero 2026, 10:03
Actualizado 21 Febrero 2026, 10:03

Seguramente muchos consumidores se han encontrado últimamente con un cartel de “pago solo en efectivo” en algún establecimiento. Cada vez son más los comercios que se adhieren a esta práctica, alegando que las comisiones bancarias, sumadas al coste del producto y a los impuestos, hacen que aceptar el pago con tarjeta no les resulte rentable.

Sin embargo, esta resistencia convive con un avance histórico de los métodos de pago digitales. En España ya hay más de 2,7 millones de datáfonos instalados y la infraestructura tecnológica no deja de crecer. Los TPV físicos conviven ahora con dispositivos móviles capaces de convertir un teléfono en caja registradora.

Pese a que algunos locales todavía prefieren el cobro en metálico, en Extremadura el parque de datáfonos creció un 9% en 2025, impulsado sobre todo por la digitalización del sector servicios y la hostelería. Este avance forma parte del proceso generalizado de modernización del pequeño comercio, donde cada vez resulta más habitual que el cliente pueda pagar con tarjeta o con su propio móvil.

Aun así, los negocios que se niegan a aceptar tarjeta siguen operando, aunque se arriesgan a una sanción que ronda los 3.000 euros, ya que la legislación actual obliga a ofrecer alternativas de pago distintas al efectivo.

Mientras el comercio acelera su transformación digital, los hábitos de los ciudadanos continúan fragmentados. Muchos siguen llevando monedas o billetes encima para los gastos pequeños, pero recurren a la tarjeta o al móvil para pagos más importantes.

La brecha generacional es decisiva:

  • Mayores de 54 años: prefieren el efectivo.
  • Entre 35 y 54 años: predominan las tarjetas.
  • Menores de 35: optan casi siempre por Bizum o por el móvil como método de pago principal.

La convivencia entre lo digital y lo tradicional parece destinada a alargarse. Aunque el efectivo se resiste a desaparecer, los pagos electrónicos avanzan con paso firme hacia un futuro cada vez más digitalizado.