24 Febrero 2026, 9:55
Actualizado 24 Febrero 2026, 09:55

La Comunidad de Regantes de Tierra de Barros celebra una asamblea extraordinaria en un momento decisivo para el futuro del proyecto de regadío, una iniciativa que lleva años estancada y que sigue sin avances debido a la falta de respaldo institucional y la paralización administrativa.

Uno de los principales motivos de preocupación es la declaración de impacto ambiental (DIA) vinculada al proyecto, que caduca en agosto de 2027. Los regantes recuerdan que, si no se ejecuta ninguna obra antes de esa fecha, el documento perderá su validez y sería necesario iniciar una nueva declaración ambiental, un proceso largo y complejo que podría retrasar varios años más la puesta en marcha del regadío.

Ante este escenario, la asamblea extraordinaria abordará incluso la que sería la medida más drástica: la posible disolución de la propia Comunidad de Regantes, una opción que se plantearía solo si no se vislumbra ninguna vía para garantizar la viabilidad del plan de transformación en regadío.

Los miembros de la comunidad insisten en la necesidad de una respuesta urgente por parte de las administraciones competentes para evitar que el proyecto quede definitivamente descartad