SOCIEDAD
El calor dispara el gasto en comida hasta un 10% en verano
El consumo de platos frescos, preparados y ocio en terrazas eleva la factura hasta 60 euros más al mes por familia
Las altas temperaturas están cambiando los hábitos en la mesa. Con el termómetro rozando los 40 grados, aumentan las salidas a terrazas y, en casa, triunfan las comidas frescas y rápidas, muchas veces ya preparadas. Esta tendencia repercute directamente en el bolsillo, con un incremento de hasta un 10% en el gasto alimentario entre junio y agosto.
Y es que, con el calor, cambian también las preferencias. Como señalan los propios extremeños, "si cosas más frescas; gazpacho, ensaladas, huevos... acabamos de comprar tomates para hacer gazpacho con el calor". El gazpacho se convierte así en el producto estrella del verano, duplicando sus ventas, también en formato refrigerado, ya que "lo de pasarse la tarde en la cocina con este calor como que no...".
Más consumo de platos preparados
El calor también reduce las ganas de cocinar. "nos apetece menos cocinar q hace mucho calor en la cocina y tiramos mas de platos precocinados", han explicado algunos usuarios. Según las estadísticas, el consumo de este tipo de productos crece hasta un 20% en verano. En establecimientos de comida preparada ya se nota este aumento de la demanda.
Así lo ha asegurado Fran Holguera, de El Corte Inglés, quien ha señalado que "con este calor el cliente demanda platos fresquitos y aqui tenemos muchos y ha aumentado la presencia de publico en estas fechas".
También influye el ritmo de vida: "yo consumo mas platos preparados porque soy camarero y no tengo tanto tiempo", han explicado algunos consumidores.

Sin embargo, esta tendencia tiene un impacto directo en el gasto. Como advierten los usuarios, "mientras mas sales fuera mas gastas". Y no solo por la compra en supermercados, sino también por el consumo fuera del hogar: el paseo al atardecer o el refresco en una terraza pueden disparar el presupuesto. "nos tomamos una coca cola y al final son tres y al final la economia cuesta el bolsillo".
Los expertos calculan que este cambio de hábitos puede suponer hasta 60 euros más al mes por familia. Aun así, reconocen que hay pequeños placeres estivales a los que muchos no están dispuestos a renunciar.


